
Las bolsas estadounidenses cotizan este jueves con signo negativo en una sesión marcada por el fuerte incremento de las rentabilidades de la deuda pública y por las dudas sobre la evolución de los tipos de interés. Wall Street comienza así el último trimestre del año con la presión de un mercado de bonos que continúa endureciendo las condiciones financieras.
A media sesión, el Dow Jones Industrial Average retrocede alrededor de un 0,46%, mientras que el S&P 500 pierde cerca de un 0,22%. El Nasdaq Composite, con mayor peso de las compañías tecnológicas, registra un descenso más limitado, próximo al 0,07%.
El principal foco de atención se encuentra en el mercado de deuda estadounidense. La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años ha llegado a alcanzar el 5,3445%, máximos desde 2002. El movimiento prolonga la fuerte subida registrada por los rendimientos de los bonos durante las últimas semanas y eleva la presión sobre las valoraciones bursátiles.
La tecnología limita las pérdidas
La evolución de las compañías tecnológicas está permitiendo que el Nasdaq resista mejor que otros índices. El sector mantiene el apoyo de las expectativas relacionadas con la inteligencia artificial, aunque el aumento del coste de financiación supone al mismo tiempo un obstáculo para los valores con valoraciones más elevadas.
Entre las compañías protagonistas destaca Accenture, que registra fuertes avances después de presentar sus resultados y ofrecer unas previsiones que han sido bien recibidas por el mercado. El comportamiento de la consultora también está favoreciendo a otros valores del sector tecnológico y de servicios informáticos.
Micron Technology, por su parte, presentó unas perspectivas de ingresos respaldadas por la creciente demanda de memoria asociada a los centros de datos y la inteligencia artificial, aunque sus acciones han mostrado un comportamiento más contenido tras la fuerte revalorización acumulada durante el año.
La presión de los bonos afecta especialmente a los sectores más sensibles a los tipos de interés. El inmobiliario y las compañías financieras se encuentran entre los segmentos sometidos a mayor presión, mientras que las empresas tecnológicas vinculadas al ciclo de inversión en IA ofrecen cierto contrapeso.
Los inversores también siguen de cerca el comportamiento del petróleo. El Brent vuelve a moverse alrededor de los 100 dólares por barril, manteniendo las preocupaciones sobre las presiones inflacionistas y sobre el margen de maniobra de la Reserva Federal.
En el plano macroeconómico, las nuevas solicitudes de subsidio por desempleo en Estados Unidos descendieron hasta 197.000, mostrando que el mercado laboral continúa manteniendo una notable resistencia. Esta fortaleza económica, combinada con unos precios energéticos elevados, dificulta que el mercado pueda descontar con claridad una relajación rápida de la política monetaria.
La jornada deja así una pugna entre dos fuerzas. Por un lado, los resultados empresariales y el impulso de la inteligencia artificial sostienen a parte del mercado tecnológico. Por otro, el fuerte aumento de las rentabilidades de la deuda estadounidense introduce nuevamente dudas sobre las valoraciones y el coste del capital. Con este escenario, Wall Street inicia octubre con cautela y con los bonos como principal referencia para determinar la dirección de los índices.


