
Las bolsas estadounidenses afrontan la sesión del 18 de septiembre con un tono de cautela, después del fuerte rebote registrado en Wall Street durante la jornada anterior. Los futuros de los principales índices cotizaban ligeramente a la baja durante las primeras horas del viernes, mientras los inversores continúan evaluando las consecuencias de la última decisión de la Reserva Federal, la evolución del petróleo y el comportamiento de los rendimientos de la deuda estadounidense.
El mercado llega a la última sesión de la semana después de una jornada claramente positiva. El Dow Jones Industrial Average avanzó un 0,62%, mientras que el S&P 500 ganó un 1,14% y el Nasdaq Composite se revalorizó un 1,69%, convirtiéndose este último en el índice con mejor comportamiento. El Dow terminó en torno a los 51.780 puntos, el S&P 500 en los 7.638 y el Nasdaq por encima de los 26.400 puntos.
La recuperación estuvo especialmente impulsada por el sector tecnológico y los fabricantes de semiconductores, después de varias sesiones marcadas por las dudas alrededor de las elevadas inversiones vinculadas a la inteligencia artificial. La tecnología fue el sector con mayores avances dentro del S&P 500, mientras que los fabricantes de chips también destacaron entre los valores con mejor comportamiento.
Empresas como Intel, AMD, Micron y Nvidia registraron importantes subidas durante la jornada, contribuyendo al avance del Nasdaq. Intel ganó alrededor de un 7,7%, AMD un 6,4%, Micron un 5,5% y Nvidia cerca de un 2,5%.
La Fed, el petróleo y los bonos siguen marcando el rumbo
Uno de los principales factores detrás de los movimientos actuales continúa siendo la política monetaria de la Reserva Federal. El banco central estadounidense elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos, en su primera subida desde 2023, situando el tipo de referencia en un rango del 3,75% al 4%. Además, la institución dejó abierta la posibilidad de nuevos ajustes para contener las presiones inflacionistas.
Tras la reacción inicial negativa del mercado, la caída de los rendimientos de los bonos y la moderación del precio del petróleo ayudaron a recuperar el apetito por el riesgo. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años volvió a situarse por debajo del 5%, después de haber superado ese nivel durante la semana y alcanzar máximos no vistos desde 2007.
El petróleo también está ofreciendo cierto alivio. El Brent llegó a caer este viernes alrededor de un 2%, hasta situarse cerca de 102,5 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate descendió hacia los 100 dólares. Las perspectivas de una recuperación parcial de determinadas infraestructuras de suministro saudíes han contribuido a reducir las preocupaciones inmediatas sobre la oferta, aunque la tensión en Oriente Próximo continúa siendo un factor de riesgo.
Pese al buen comportamiento de la sesión anterior, los futuros estadounidenses mostraban ligeras caídas antes de la apertura del viernes. Los futuros del S&P 500 cedían alrededor de 6,5 puntos y los del Nasdaq 100 unos 63 puntos en las primeras referencias disponibles, mientras los del Dow Jones mostraban movimientos más contenidos.
La sesión del 18 de septiembre se presenta, por tanto, marcada por la digestión del cambio de rumbo de la Fed y por la evolución de dos variables especialmente relevantes: los rendimientos de la deuda y el precio del petróleo. La fuerte recuperación tecnológica del jueves ha permitido a los principales índices recuperar parte del terreno perdido durante la semana, pero el tono ligeramente negativo de los futuros muestra que los inversores mantienen la prudencia antes de la apertura de Wall Street.

