
Las bolsas estadounidenses han comenzado la sesión de este jueves 10 de septiembre con descensos, en un contexto marcado por el aumento de las presiones inflacionistas y una nueva escalada del precio del petróleo. Los inversores reaccionan además al repunte de los rendimientos de la deuda estadounidense, mientras recalibran sus expectativas sobre la próxima decisión de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed).
En los primeros compases de la jornada, el Dow Jones Industrial Average cedía alrededor de un 0,3%, mientras que el S&P 500 retrocedía cerca de un 0,6% y el Nasdaq Composite perdía en torno a un 0,9%, siendo nuevamente el índice tecnológico el más penalizado. Wall Street encadena así una nueva sesión bajo presión después de las pérdidas registradas durante las jornadas anteriores.
La inflación vuelve a condicionar a la Fed
Uno de los principales focos de atención ha sido la publicación del índice de precios de producción (IPP) de agosto, que avanzó un 0,4% respecto al mes anterior. En términos interanuales, los precios mayoristas aumentaron un 5,4%, frente al 4,8% registrado anteriormente.
Los precios de los bienes aumentaron un 1,1% mensual, mientras que los servicios avanzaron un 0,1%. Buena parte de las presiones procedieron nuevamente de la energía, cuyo coste creció un 4,2% durante agosto.
El dato aumenta la incertidumbre sobre el rumbo que seguirá la Reserva Federal en su reunión de la próxima semana. El mercado ha elevado las probabilidades de una subida de 25 puntos básicos de los tipos de interés, en un momento en el que la institución continúa vigilando que el encarecimiento de la energía no provoque una nueva aceleración generalizada de los precios. Tras conocerse el IPP, los inversores llegaron a asignar alrededor de un 70% de probabilidades a un incremento de tipos.
El siguiente dato relevante llegará este viernes con la publicación del IPC estadounidense de agosto, que permitirá evaluar hasta qué punto el aumento de los costes energéticos se está trasladando ya a los consumidores.
El petróleo y los bonos aumentan la presión sobre las acciones
La evolución del crudo se ha convertido también en uno de los grandes condicionantes de las bolsas. El Brent ha vuelto a superar los 105 dólares por barril, mientras que el petróleo estadounidense ha llegado a situarse por encima de los 100 dólares, impulsado por las tensiones en Oriente Próximo y las dudas sobre el suministro internacional.
El encarecimiento energético alimenta los temores sobre la inflación y está trasladando presión al mercado de deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años ha alcanzado aproximadamente el 4,91%, frente al 4,83% de la jornada anterior. Unos rendimientos más elevados reducen el atractivo relativo de las acciones y afectan especialmente a compañías con valoraciones elevadas, entre ellas numerosas empresas tecnológicas.
La sesión se presenta así condicionada por tres factores estrechamente relacionados: petróleo, inflación y tipos de interés. Después de varias jornadas de retrocesos, Wall Street afronta una fase de mayor cautela, con los inversores pendientes ahora del IPC del viernes y, posteriormente, de la decisión de la Reserva Federal.


