
La Bolsa estadounidense afronta la última sesión de la semana con cautela después del fuerte avance tecnológico registrado el jueves y con todas las miradas puestas en el discurso que pronunciará el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole. En las primeras horas de este viernes, los futuros del S&P 500 y del Nasdaq retroceden alrededor de un 0,2%, anticipando una apertura más contenida después del rally protagonizado por las grandes compañías tecnológicas.
Wall Street llega a la jornada después de un cierre claramente positivo. El S&P 500 avanzó un 0,72%, hasta los 7.730,99 puntos, mientras que el Nasdaq Composite se disparó un 1,57%, hasta 26.541,35 puntos. Por su parte, el Dow Jones Industrial Average subió un 0,20%, hasta los 53.569,44 puntos.
El comportamiento del mercado estuvo condicionado especialmente por las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Sin embargo, la subida no fue homogénea: el sector tecnológico del S&P 500 avanzó un 3,4%, mientras que la mayoría de los restantes sectores terminaron en terreno negativo.
Nvidia vuelve a impulsar al sector tecnológico
Nvidia volvió a convertirse en el principal motor de Wall Street después de presentar unas perspectivas que reforzaron la confianza de los inversores en la continuidad del gasto mundial en inteligencia artificial.
Las acciones del fabricante de semiconductores subieron un 8,7% durante la sesión del jueves. La compañía presentó una previsión de crecimiento de ingresos para el próximo ejercicio que superó ampliamente las expectativas que manejaban diferentes analistas, aunque también advirtió de que la escasez de determinados componentes de memoria podría limitar el ritmo de expansión de la industria.
El optimismo se trasladó al conjunto de los semiconductores, cuyo índice sectorial ganó un 2,3%.
También destacaron los fuertes movimientos de las compañías de software. Salesforce se disparó un 22,6% después de elevar sus previsiones anuales de ingresos y beneficios, mientras que CrowdStrike avanzó un 20,5% tras mejorar igualmente sus previsiones de facturación y superar las estimaciones correspondientes a su segundo trimestre.
La sesión dejó así una imagen de Wall Street muy dependiente nuevamente del sector tecnológico y de las expectativas relacionadas con la inteligencia artificial.
Marvell Technology, sin embargo, introduce cierta cautela antes de la apertura de este viernes. La compañía elevó sus previsiones anuales después de presentar resultados, apoyada en la demanda de chips personalizados para inteligencia artificial, pero sus títulos llegaron a caer más de un 6% en las operaciones posteriores al cierre. Los inversores mostraron dudas sobre el impacto a corto plazo de su acuerdo relacionado con Google, cuyos mayores efectos económicos se esperan más adelante.
Jackson Hole marca el rumbo de Wall Street
Después de conocerse los resultados de Nvidia, el principal foco de los mercados se desplaza nuevamente hacia la política monetaria.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, pronunciará este viernes a las 10.00 horas de la costa este estadounidense su discurso en Jackson Hole, equivalente a las 16.00 horas en la España peninsular. Será su primera intervención como presidente de la Fed en este encuentro y los inversores buscarán pistas sobre la trayectoria de los tipos de interés.
El contexto resulta especialmente sensible después de que el último dato del índice de precios de consumo personal PCE, una de las principales referencias de inflación utilizadas por la Reserva Federal, mostrara más presión de la esperada.
La inflación PCE correspondiente a julio alcanzó una tasa interanual del 3,7%, mientras que la subyacente se situó en el 3,3%, reforzando las dudas sobre la velocidad a la que pueden moderarse los precios estadounidenses.
El mercado está empezando a incorporar nuevamente la posibilidad de un endurecimiento monetario. Los futuros sobre tipos reflejan aproximadamente un 35% de probabilidades de una subida en la reunión de la Reserva Federal del 16 de septiembre, mientras que descuentan completamente un movimiento antes de terminar el año.
La rentabilidad de la deuda estadounidense continúa siendo otro factor de presión. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años se situaba este viernes alrededor del 4,68%, mientras que el bono a 30 años rondaba el 5,20%. Los elevados tipos de mercado pueden limitar las valoraciones de las compañías de crecimiento, especialmente después de las importantes revalorizaciones acumuladas por el sector tecnológico.
Wall Street llega, por tanto, a la sesión del viernes entre dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, los resultados empresariales y el crecimiento de la inteligencia artificial mantienen el impulso de las grandes tecnológicas. Por otro, la persistencia de la inflación, las elevadas rentabilidades de los bonos y las dudas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal mantienen la cautela entre los inversores.
La reacción a las palabras de Warsh puede resultar determinante para el comportamiento del S&P 500, Nasdaq y Dow Jones durante la última sesión de una semana en la que, hasta el cierre del jueves, los tres principales índices estadounidenses mantienen ganancias.


