
Las bolsas europeas cerraron este viernes 22 de mayo de 2026 con avances generalizados, en una sesión marcada por el renovado apetito por el riesgo, el impulso de los valores tecnológicos y la expectativa de avances diplomáticos en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 subió un 0,6%, hasta los 624,50 puntos, y alcanzó máximos de más de dos semanas, según datos de Reuters.
El tono positivo se extendió a las principales plazas del continente. En la apertura, el DAX alemán avanzaba alrededor de un 0,7%, el CAC 40 francés ganaba un 0,6%, el FTSE 100 británico sumaba un 0,4% y el IBEX 35 español registraba una subida cercana al 0,5%, en línea con el comportamiento del conjunto europeo.
El motor principal de la jornada fue el sector tecnológico. Las compañías vinculadas a semiconductores y a inteligencia artificial lideraron las compras después de que las perspectivas comerciales de Nvidia reavivaran el optimismo global sobre la demanda de chips. En Europa, valores como Infineon, STMicroelectronics, ASM International y ASML registraron subidas de entre el 2,5% y el 3,7%, convirtiéndose en los grandes protagonistas de la sesión.
El avance bursátil también estuvo apoyado por una lectura menos tensa del frente geopolítico. La posibilidad de progresos en las conversaciones entre Washington y Teherán redujo parcialmente el temor a nuevas disrupciones energéticas, un factor especialmente sensible para Europa por su dependencia de los precios internacionales del petróleo y el gas. Aun así, el mercado mantiene cautela: funcionarios europeos han advertido que los costes energéticos podrían seguir por encima de los niveles previos a la guerra de Irán hasta al menos finales de 2027, lo que seguiría presionando a la inflación.
En el plano macroeconómico, los datos publicados este viernes ofrecieron una señal mixta. El PMI manufacturero de la zona euro bajó a 51,4 puntos en mayo, desde 52,2 en abril, aunque se mantuvo en zona de expansión. En cambio, el PMI de servicios cayó a 46,4 puntos, reflejando una contracción más acusada de la actividad del sector y confirmando que la recuperación europea sigue siendo desigual.
La política monetaria siguió como telón de fondo. El Banco Central Europeo mantiene la facilidad de depósito en el 2,00%, la tasa de refinanciación en el 2,15% y la facilidad marginal de crédito en el 2,40%, después de su última decisión de abril.
Por valores, además del tirón tecnológico, destacaron las subidas en firmas de lujo y consumo como Richemont, Adidas y Puma, apoyadas por resultados y perspectivas sectoriales favorables. En sentido contrario, Puig sufrió un fuerte retroceso cercano al 15% tras conocerse el fracaso de las conversaciones de fusión con Estée Lauder.
La sesión dejó una lectura clara: Europa recuperó terreno gracias al entusiasmo por la tecnología y a una menor presión geopolítica inmediata, pero el fondo económico continúa condicionado por la debilidad de los servicios, los costes energéticos elevados y la prudencia del BCE. No fue una jornada de euforia plena, sino de alivio selectivo, con los inversores premiando sectores capaces de sostener crecimiento incluso en un entorno macroeconómico todavía frágil.


