
Las principales bolsas asiáticas cerraron este martes 1 de septiembre con signo mayoritariamente negativo, aunque las subidas registradas en Corea del Sur y Taiwán evitaron un retroceso generalizado en la región. El comienzo del nuevo mes estuvo condicionado por el fuerte avance del petróleo, el aumento de las rentabilidades de la deuda pública y las perspectivas de un mayor endurecimiento monetario en algunas de las principales economías.
En Japón, el Nikkei 225 terminó con un descenso del 0,15%, hasta los 66.215,34 puntos, mientras que el índice más amplio Topix avanzó un 0,62%, hasta los 4.181,86 puntos. La divergencia refleja una sesión de rotación dentro del mercado japonés, con presión sobre algunos valores tecnológicos y vinculados a semiconductores frente al mejor comportamiento de otros sectores.
Uno de los acontecimientos más relevantes de la jornada estuvo precisamente en el mercado de deuda japonés. La rentabilidad del bono soberano a diez años alcanzó el 3% por primera vez desde 1996, en un contexto marcado por las expectativas de nuevas subidas de tipos del Banco de Japón y las dudas sobre la evolución de la inflación.
China y Hong Kong terminan a la baja
En China continental, el Shanghai Composite cedió un 0,16%, hasta los 3.979,89 puntos, mientras que el CSI 300 retrocedió un 0,29%. La tecnología fue uno de los principales lastres, con descensos más importantes entre los fabricantes de semiconductores, mientras que sectores defensivos como banca y consumo básico ofrecieron cierto soporte al mercado.
Los inversores también analizaron nuevos indicadores sobre la actividad industrial china. El PMI manufacturero elaborado por S&P Global avanzó hasta 51,5 puntos en agosto, frente a los 50,9 de julio, impulsado en parte por la demanda relacionada con inteligencia artificial. Sin embargo, los indicadores oficiales continúan mostrando debilidad en segmentos más amplios de la industria, dejando una lectura económica desigual.
En Hong Kong, el Hang Seng perdió alrededor de un 0,9%, hasta los 25.329,73 puntos, y el Hang Seng Tech retrocedió aproximadamente un 1,5%. La sesión también estuvo marcada por el estreno bursátil de Shein, cuyas acciones finalizaron su primera jornada de negociación con una caída del 4%.
Taiwán y Corea del Sur esquivan las pérdidas
El comportamiento fue diferente en otros mercados. El Kospi surcoreano avanzó un 0,23%, mientras que la bolsa de Taiwán subió un 1,78%, apoyada por los grandes fabricantes de semiconductores. Corea del Sur continúa beneficiándose además de la fortaleza de sus exportaciones, que aumentaron un 68,7% interanual en agosto, mientras su PMI manufacturero se mantuvo en zona expansiva por noveno mes consecutivo.
En Australia, el ASX 200 registró una variación mucho más moderada y terminó con un descenso cercano al 0,1%.
El elemento común que condicionó buena parte de la sesión asiática fue el encarecimiento del petróleo. El Brent llegó a superar los 92 dólares por barril ante el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, elevando nuevamente las preocupaciones sobre la inflación mundial.
La primera sesión de septiembre deja así una bolsa asiática dividida entre dos fuerzas. Por un lado, la demanda de semiconductores y productos vinculados a la inteligencia artificial continúa proporcionando apoyo a varias economías exportadoras de la región. Por otro, el petróleo, el aumento de los rendimientos de los bonos y la posibilidad de nuevas subidas de tipos introducen un escenario de mayor cautela para los inversores durante las próximas sesiones.


