
Las principales Bolsas europeas han cerrado la sesión con avances moderados, poniendo fin a una semana especialmente volátil en la que el encarecimiento del petróleo, las tensiones geopolíticas y el repunte de las rentabilidades de la deuda han condicionado las decisiones de los inversores.
El STOXX Europe 600 terminó la jornada con una subida próxima al 0,3%, mientras que el DAX alemán y el FTSE 100 británico avanzaron también alrededor de un 0,3%. Por su parte, el CAC 40 francés progresó cerca de un 0,2%.
El rebote, sin embargo, no ha sido suficiente para compensar las pérdidas acumuladas durante las últimas sesiones. El indicador paneuropeo ha retrocedido más de un 1% en el conjunto de la semana, registrando su peor comportamiento semanal desde comienzos de julio.
El petróleo y los bonos mantienen la presión
Uno de los principales factores de incertidumbre continúa siendo el mercado energético. El Brent se ha situado por encima de los 93 dólares por barril, después de alcanzar durante la sesión niveles próximos a los 95 dólares, ante las dificultades para encontrar una salida diplomática al conflicto con Irán y las dudas sobre la normalización del tráfico energético a través del estrecho de Ormuz.
El crudo acumula una subida superior al 5% durante la semana. Esta evolución vuelve a alimentar el temor a que los elevados costes energéticos mantengan las presiones inflacionistas en Europa durante los próximos meses.
A este escenario se suma la tensión registrada en los mercados internacionales de renta fija. El fuerte incremento de las rentabilidades de la deuda estadounidense se ha trasladado parcialmente a Europa, elevando el coste de financiación y reduciendo el atractivo relativo de las acciones.
Los mercados también están revisando sus expectativas sobre el Banco Central Europeo. Los inversores consideran cada vez más probable una nueva subida de los tipos de interés en septiembre, que podría situar la tasa de depósito en el 2,5%, ante una inflación que se mantiene claramente por encima del objetivo del 2%.
La economía europea aporta señales positivas
Frente a las preocupaciones inflacionistas, los últimos indicadores económicos han ofrecido cierto respaldo a la renta variable. El PMI compuesto preliminar de la eurozona correspondiente a agosto aumentó hasta los 52,1 puntos, frente a los 52 registrados en julio y por encima de las previsiones del mercado.
Especialmente positiva fue la evolución de la industria. El PMI manufacturero alcanzó los 52,8 puntos, su nivel más alto en más de cuatro años, mientras que el indicador del sector servicios permaneció en 51,7 puntos. Los nuevos pedidos crecieron además al ritmo más elevado de los últimos 40 meses.
En el plano empresarial, Nibe Industrier destacó entre las mayores subidas, con un avance superior al 7% tras presentar sus resultados trimestrales. En sentido contrario, Banca Generali perdió más de un 2% después de que Monte dei Paschi di Siena presentara ofertas sobre la entidad y Banco BPM.
La sesión deja así una fotografía contradictoria para las Bolsas europeas: la economía continúa mostrando una resistencia mayor de la esperada, pero la combinación de petróleo caro, inflación y tipos de interés elevados mantiene limitada la capacidad de los índices para recuperar de forma sostenida los máximos alcanzados durante el verano.


