
Las Bolsas estadounidenses cotizan con descensos en una sesión marcada por el repunte de las rentabilidades de la deuda pública, la fuerte caída de Walmart tras presentar sus resultados y la persistencia de las tensiones en Oriente Próximo. El mercado vuelve así a mostrar cautela después de que el S&P 500 y el Dow Jones se alejaran de los máximos históricos alcanzados a comienzos de agosto.
En las primeras horas de negociación, el Dow Jones cedía alrededor de un 0,60%, hasta los 53.143 puntos, mientras que el S&P 500 retrocedía un 0,15%, hasta los 7.696 puntos, y el Nasdaq Composite bajaba cerca de un 0,29%, hasta los 26.254 puntos. Las cifras corresponden a la evolución intradía y pueden modificarse antes del cierre de la jornada.
Los bonos y Walmart aumentan la presión sobre Wall Street
Uno de los principales factores que condiciona a la renta variable estadounidense es el nuevo incremento de las rentabilidades de los bonos del Tesoro. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años se situaba en torno al 5,24%, mientras que la referencia a diez años rondaba el 4,70%. El aumento de los rendimientos resta atractivo relativo a las acciones y afecta especialmente a aquellas compañías con valoraciones más elevadas.
A esta presión se suma Walmart. Las acciones del gigante de la distribución llegaron a caer alrededor de un 8,6% después de que sus ventas comparables trimestrales quedaran por debajo de las expectativas del mercado. El retroceso golpeó especialmente al sector de consumo básico del S&P 500, que se situaba entre los más penalizados de la sesión.
También el consumo discrecional registraba pérdidas, con Amazon y Tesla ejerciendo presión, aunque las subidas de Nvidia y Apple contribuían a moderar parcialmente las caídas de los principales índices.
Otro elemento de inquietud es el petróleo. Los precios avanzaban alrededor de un 2,3% y encadenaban su quinta jornada consecutiva al alza, en un escenario condicionado por las dificultades en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y los temores sobre posibles alteraciones del suministro energético en Oriente Próximo.
La Reserva Federal mantiene en alerta a los inversores
La política monetaria vuelve igualmente al centro de las decisiones de inversión. Las actas de la reunión de julio de la Reserva Federal mostraron que varios responsables consideraban apropiado elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos ante la persistencia de las presiones inflacionistas. Finalmente, el banco central mantuvo el rango de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75%, aunque tres miembros votaron a favor de una subida.
Los últimos datos laborales ofrecen, sin embargo, señales de estabilidad. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron en 6.000, hasta 206.000, en la semana finalizada el 15 de agosto, frente a las 210.000 esperadas por los analistas. El dato confirma que los despidos continúan contenidos, aunque la contratación presenta cierta moderación.
En conjunto, Wall Street afronta una jornada de aversión moderada al riesgo, en la que los elevados rendimientos de los bonos, el petróleo y las dudas sobre los próximos movimientos de la Fed pesan más que las referencias positivas del mercado laboral. La evolución de la deuda y de los grandes valores tecnológicos será determinante para comprobar si los índices consiguen reducir las pérdidas antes del cierre.


