
Las principales Bolsas europeas afrontan una sesión de escaso movimiento y signo desigual, en un escenario marcado por la tensión en Oriente Próximo, el encarecimiento del petróleo y la evolución de los rendimientos de la deuda soberana. Los inversores mantienen además la cautela antes de conocer las actas de la última reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El Stoxx Europe 600, principal referencia paneuropea, se mantiene prácticamente sin cambios, cerca de mínimos de dos semanas. En las principales plazas tampoco se impone una dirección clara. El DAX alemán registra ligeras caídas, al igual que el FTSE 100 británico y el FTSE MIB italiano, mientras que el CAC 40 francés consigue avanzar de forma moderada.
El petróleo vuelve a condicionar a los mercados
Uno de los principales focos de atención continúa situado en la energía. El Brent se mueve en la zona de los 91-92 dólares por barril, impulsado por la incertidumbre sobre Oriente Próximo y las dificultades para avanzar hacia una normalización de la situación en el estrecho de Ormuz. El repunte beneficia a las compañías petroleras, pero al mismo tiempo incrementa el temor a que las presiones inflacionistas se mantengan durante más tiempo.
Dentro del Stoxx 600, el sector energético figura entre los más sólidos de la jornada, mientras que las compañías de defensa también registran avances. En sentido contrario, otros sectores más sensibles al consumo y a las perspectivas económicas presentan un comportamiento más débil.
La inflación continúa siendo precisamente otra de las variables observadas por los inversores. La tasa interanual de la zona euro se situó en julio en el 2,9%, una décima más que en junio. En Reino Unido, la inflación también alcanzó el 2,9%, frente al 2,6% registrado un mes antes, con especial incidencia del aumento de los costes energéticos.
Los bonos y la Fed elevan la prudencia
El mercado de deuda añade presión a la renta variable. Los rendimientos de los bonos europeos y estadounidenses vienen de registrar fuertes subidas, lo que eleva el coste de financiación y reduce parte del atractivo relativo de las acciones. El bono estadounidense a largo plazo se mantiene en niveles elevados después de alcanzar cotas no vistas en cerca de dos décadas.
Los inversores esperan ahora las actas de la reunión de julio de la Reserva Federal, que podrían ofrecer nuevas pistas sobre la evolución futura de los tipos de interés. Cualquier señal sobre el rumbo de la política monetaria puede modificar las expectativas del mercado, especialmente en un momento en el que el encarecimiento de la energía vuelve a alimentar las dudas sobre la inflación.
En el plano empresarial, la sesión deja movimientos destacados. La danesa FLSmidth registra fuertes avances tras presentar ingresos trimestrales superiores a las previsiones, mientras que Geberit también se sitúa entre los valores más alcistas. En el lado contrario, Straumann sufre descensos después de anunciar cambios en su dirección ejecutiva.
Así, las Bolsas europeas atraviesan una jornada de transición en la que la fortaleza del sector energético compensa parcialmente la presión de los bonos y las dudas sobre los tipos de interés. La evolución del petróleo y las señales que aporte la Fed seguirán marcando previsiblemente el tono de las próximas sesiones.


