La Bolsa asiática cae presionada por el petróleo y el aumento de los rendimientos de la deuda

Las principales bolsas asiáticas han afrontado este martes 18 de agosto una sesión marcada por las ventas, con Japón y Corea del Sur entre los mercados más castigados. El repunte del petróleo, el aumento de los rendimientos de la deuda y el deterioro de las perspectivas sobre el conflicto entre Estados Unidos e Irán han llevado a los inversores a reducir su exposición al riesgo.

El Nikkei 225 de Tokio ha cerrado con una caída del 2,54%, hasta los 67.460,73 puntos, después de perder 1.759,52 enteros en la jornada. El retroceso ha puesto fin al fuerte impulso acumulado por el mercado japonés durante las sesiones anteriores y ha estado acompañado por una elevada presión sobre los valores vinculados a los semiconductores. El índice Nikkei Semiconductor Stock Index se ha dejado un 5,37%.

Las ventas también se han impuesto finalmente en Corea del Sur. El Kospi ha retrocedido un 1,55%, hasta los 6.869,83 puntos, a pesar de que había comenzado la sesión con una subida del 2%. El selectivo llegó a situarse en los 7.127,77 puntos en la apertura, pero el giro del sentimiento inversor y las recogidas de beneficios hicieron desaparecer rápidamente las ganancias.

El petróleo vuelve a convertirse en un factor de riesgo

El principal elemento de presión para los mercados asiáticos ha sido nuevamente el encarecimiento del petróleo. El Brent ha prolongado su avance por tercera jornada consecutiva y se ha movido por encima de los 91 dólares por barril, después de expirar la tregua temporal entre Estados Unidos e Irán y aumentar las dudas sobre una solución diplomática al conflicto.

La subida de la energía vuelve a alimentar el temor a que las presiones inflacionistas dificulten las decisiones de los principales bancos centrales. Al mismo tiempo, los rendimientos de la deuda soberana han aumentado con fuerza. El bono estadounidense a diez años se ha situado alrededor del 4,73%, mientras que el rendimiento del bono japonés a diez años ha alcanzado niveles cercanos al 2,94%, máximos de tres décadas.

Este escenario ha tenido un impacto especialmente negativo en Japón, donde la combinación de mayores costes energéticos y tipos de interés más elevados ha generado ventas después del fuerte recorrido alcista de la renta variable nipona.

China resiste mejor mientras Hong Kong se mueve cerca del equilibrio

El comportamiento de las bolsas chinas ha sido más resistente. El Shanghai Composite avanzaba alrededor de un 0,15%, hasta los 3.988 puntos, mientras Hong Kong se movía prácticamente plano, con el Hang Seng alrededor de los 25.469 puntos y una ligera subida cercana al 0,1% en la parte final de la sesión.

El mercado chino ha conseguido así desmarcarse parcialmente de las caídas regionales, aunque sigue condicionado por las dudas sobre la fortaleza de su economía. Los últimos datos conocidos han mostrado una desaceleración de la producción industrial y de las ventas minoristas en julio, al tiempo que el mercado inmobiliario continúa mostrando una demanda débil.

La sesión del martes deja, por tanto, un balance mayoritariamente negativo en Asia, con una clara diferencia entre las fuertes pérdidas de Japón y Corea del Sur y la mayor resistencia de China. A corto plazo, la evolución del crudo, los rendimientos de los bonos y cualquier novedad relacionada con las tensiones entre Estados Unidos e Irán seguirán siendo los principales factores a vigilar por los inversores.

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