
Antolin ha conseguido el respaldo de más del 50% de la deuda afectada por su plan de reestructuración financiera, diseñado para refinanciar alrededor de 1.200 millones de euros. El fabricante burgalés de componentes para automóviles busca ampliar sus vencimientos más allá de 2030 y renovar 220 millones correspondientes a líneas de circulante.
El apoyo procede principalmente de los bancos y de los organismos públicos implicados en la operación. Más del 95% de las entidades financieras ha aceptado la propuesta, entre ellas Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell y Bankinter. También se ha adherido más del 90% de los créditos avalados por el ICO.
El Banco Europeo de Inversiones ha respaldado íntegramente la propuesta, mientras que alrededor del 80% de las entidades que aportan financiación circulante también ha dado su aprobación. Sin embargo, el respaldo de los titulares de bonos con vencimiento en 2028 y 2030 continúa siendo muy reducido.
Los bonistas mantienen el pulso judicial
Una parte significativa de los bonistas considera que el plan ofrece un tratamiento más favorable a la deuda bancaria. También cuestiona que la familia propietaria mantenga el control de Antolin sin comprometer nuevo capital en la operación.
El grupo opositor está encabezado por Benefit Street Partners, junto con sociedades vinculadas a Spire Asset Management. Los acreedores han contratado al despacho Kobre & Kim e iniciado acciones legales en Reino Unido para tratar de frenar la reestructuración en los términos planteados.
El enfrentamiento también ha llegado a Estados Unidos. Antolin se ha acogido al Chapter 15, un procedimiento que permite reconocer procesos de insolvencia extranjeros y proteger los activos frente a posibles ejecuciones.
Los bonistas trataron de oponerse a esta medida ante el Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. No obstante, el juez estadounidense prohibió temporalmente cualquier ejecución hasta la celebración de una vista prevista para el 19 de agosto.
Antolin amplía el plazo para sumar adhesiones
La compañía ha extendido hasta el 7 de agosto el periodo disponible para que los acreedores se adhieran al plan o manifiesten su oposición. La ampliación ofrece más tiempo para negociar y tratar de conseguir un respaldo mayor entre los titulares de bonos.
El plan fue presentado en julio ante el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Burgos y divide la deuda afectada en cuatro categorías: deuda bancaria, bonos, líneas de avales y créditos intragrupo.
Antolin plantea dos alternativas para los bonistas. La opción aplicada por defecto consiste en ampliar el vencimiento hasta 2035, con un interés del 6,97%. La segunda opción es voluntaria e incluye una quita del 32,5%, a cambio de un plazo de devolución más corto y mejores condiciones financieras.
El grupo, presidido por Emma Antolín, continuará negociando durante los próximos días para aumentar las adhesiones. Aunque ya ha superado el respaldo del 50% de la deuda afectada, la escasa participación de los bonistas mantiene abierto un complejo frente financiero y judicial.


