Wall Street se hunde y el Nasdaq-100 entra en corrección por el temor a la inflación y la inteligencia artificial

Wall Street se hunde y el Nasdaq-100 entra en corrección por el temor a la inflación y la inteligencia artificial
Wall Street se hunde y el Nasdaq-100 entra en corrección por el temor a la inflación y la inteligencia artificial

Wall Street terminó la jornada del miércoles con fuertes descensos en sus principales índices, en una sesión marcada por la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés, la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las crecientes dudas sobre la rentabilidad de las inversiones destinadas a la inteligencia artificial.

El movimiento más significativo se produjo en el Nasdaq-100, que entró oficialmente en territorio de corrección después de acumular una caída superior al 10% desde su último máximo. El índice, integrado por las cien mayores empresas no financieras que cotizan en el mercado Nasdaq, cerró en 27.192 puntos.

Desde el récord alcanzado el pasado 3 de junio, cuando terminó la sesión en 30.762 enteros, el indicador tecnológico acumula un retroceso del 11,6%. Habitualmente, se considera que un índice entra en corrección cuando pierde al menos un 10% desde un máximo reciente, aunque este descenso no implica necesariamente el comienzo de una tendencia bajista prolongada.

La velocidad de la caída también ha aumentado la preocupación de los inversores. El Nasdaq-100 ha necesitado alrededor de 40 sesiones bursátiles para alcanzar este nivel de corrección, frente a las más de cien jornadas que fueron necesarias durante el ajuste registrado a comienzos de año.

Los semiconductores agravan las caídas del Nasdaq

Las compañías relacionadas con los semiconductores protagonizaron algunos de los mayores descensos de la sesión. El mercado continúa cuestionando si las enormes inversiones realizadas en centros de datos, procesadores e infraestructuras de inteligencia artificial generarán beneficios suficientes para justificar sus elevadas valoraciones.

A esta inquietud se suma el temor a una mayor competencia procedente de China, especialmente en la fabricación de chips y en el desarrollo de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.

Entre los valores más castigados destacó Micron, cuyas acciones se desplomaron un 9,94%. Lam Research retrocedió un 6,4%, Marvell Technology perdió un 6,34% y AMD cayó un 5,51%. Nvidia, una de las principales referencias del auge de la inteligencia artificial, terminó la sesión con una bajada del 3,55%.

El castigo al sector tecnológico arrastró al conjunto de Wall Street. El Dow Jones de Industriales perdió un 2,19%, equivalente a 1.152 puntos, y cerró en 51.594 enteros. Se trata de su mayor caída diaria desde abril de 2025.

Por su parte, el S&P 500 retrocedió un 1,51%, hasta los 7.316 puntos, mientras que el índice Nasdaq Composite bajó un 1,74%, hasta situarse en 24.442 unidades.

Los inversores permanecieron también pendientes de los resultados trimestrales de Microsoft y Meta, publicados después del cierre. Apple y Amazon presentarán sus cuentas este jueves, igualmente tras el toque de campana. Estas cifras serán especialmente relevantes para conocer si las grandes tecnológicas están obteniendo un retorno suficiente de sus inversiones en inteligencia artificial.

La Fed, los bonos y el petróleo elevan la presión

La decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés entre el 3,5% y el 3,75% añadió más incertidumbre al mercado. El banco central estadounidense dejó el precio del dinero sin cambios por quinta reunión consecutiva, aunque tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto defendieron una subida de un cuarto de punto porcentual.

Esta división interna alimentó la posibilidad de que la Fed mantenga una política monetaria restrictiva durante más tiempo. El aumento del precio del petróleo y las tensiones geopolíticas podrían provocar nuevas presiones inflacionistas, reduciendo el margen disponible para aprobar futuras bajadas de tipos.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse después de que Teherán lanzara misiles balísticos contra una base aérea estadounidense situada en Jordania. El Comando Central de Estados Unidos aseguró que los proyectiles fueron interceptados.

Además, Estados Unidos y Arabia Saudí atacaron posiciones de grupos vinculados a Irán en el este de Irak. La escalada impulsó con fuerza el precio del crudo después de tres sesiones consecutivas de descensos.

El barril de petróleo intermedio de Texas, conocido como WTI, subió un 6,56%, hasta los 84,46 dólares. Este encarecimiento aumenta los costes de las empresas y puede trasladarse a los precios de bienes y servicios, dificultando el control de la inflación.

La tensión también se reflejó en el mercado de deuda. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años subió hasta el 4,57%, mientras que el rendimiento del bono a treinta años alcanzó el 5,201% y llegó a tocar el 5,244%, su nivel más elevado desde julio de 2007.

En otros mercados, los inversores buscaron refugio en los metales preciosos. El oro avanzó un 0,35%, hasta los 4.113 dólares por onza, mientras que la plata subió un 0,24%, hasta los 57,67 dólares.

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