
Las principales bolsas asiáticas cerraron este martes 14 de julio de 2026 con un comportamiento mayoritariamente positivo, aunque marcado por la volatilidad. Los buenos datos comerciales de China impulsaron a los mercados de la región, mientras que el encarecimiento del petróleo y la escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán limitaron el apetito por el riesgo.
La Bolsa de China continental lideró las subidas. El índice CSI 300, que agrupa a las mayores compañías cotizadas en Shanghái y Shenzhen, avanzó un 2,15%, mientras que el Shanghai Composite ganó un 1,4%, hasta situarse en 3.967,13 puntos. El mercado reaccionó favorablemente a la publicación de unas cifras de comercio exterior que superaron ampliamente las previsiones.
Las exportaciones chinas denominadas en dólares aumentaron un 27% interanual durante junio, frente al crecimiento del 19,4% registrado en mayo. Las importaciones también sorprendieron al crecer un 36%. El dinamismo de la demanda internacional de semiconductores, equipos informáticos y productos vinculados a la inteligencia artificial reforzó las expectativas sobre la capacidad del sector tecnológico para sostener el crecimiento de la segunda mayor economía mundial.
En Japón, el Nikkei 225 logró recuperarse de las pérdidas iniciales y terminó con un avance cercano al 0,7%, hasta los 67.743,50 puntos. Las compras se concentraron en sectores como el inmobiliario, el financiero y el textil. SoftBank destacó entre los valores tecnológicos al subir un 3,3%, apoyado por la confianza de los inversores en sus proyectos relacionados con la inteligencia artificial.
La Bolsa de Corea del Sur también rebotó después de las fuertes caídas de las sesiones anteriores. El Kospi ganó un 0,7% y cerró en 6.856,83 puntos. En Hong Kong, el Hang Seng avanzó un 0,5%, hasta los 24.340,73 puntos, acompañando el optimismo generado por los datos comerciales chinos. Australia, por su parte, registró una sesión prácticamente plana.
El comportamiento regional no fue completamente uniforme. La Bolsa de Taiwán cayó un 1,42%, afectada por las ventas en compañías tecnológicas y de semiconductores, mientras que el mercado indio también retrocedió ante el encarecimiento de la energía y la salida de capital extranjero.
La principal amenaza para las bolsas asiáticas continúa siendo el petróleo. El Brent llegó a avanzar más de un 4%, hasta superar los 86 dólares por barril, debido a los nuevos ataques en Oriente Próximo y al temor a interrupciones en el transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz. Asia importa una parte importante de la energía que consume, por lo que una subida prolongada de los precios podría elevar la inflación, reducir los márgenes empresariales y retrasar posibles bajadas de los tipos de interés.
La jornada dejó, por tanto, un balance moderadamente favorable, pero con una elevada dispersión entre mercados. Los datos de China ofrecieron apoyo a los activos de riesgo, aunque la evolución del conflicto en Oriente Próximo, el precio del petróleo y las próximas decisiones de la Reserva Federal seguirán condicionando el rumbo de las bolsas asiáticas durante las próximas sesiones.


