
Las principales bolsas asiáticas cerraron este martes con fuertes caídas, en una sesión marcada por la presión sobre las compañías tecnológicas y, especialmente, sobre los grandes fabricantes de semiconductores vinculados al auge de la inteligencia artificial. El ajuste fue especialmente intenso en Corea del Sur, pero se extendió a Japón, China, Hong Kong y Taiwán, reflejando la creciente cautela de los inversores tras las fuertes revalorizaciones acumuladas por el sector en lo que va de año.
El mayor golpe lo sufrió el Kospi de Seúl, que se desplomó un 4,9% y terminó en los 7.656,31 puntos, después de haber llegado a caer más de un 8% durante la jornada. La volatilidad obligó incluso a activar temporalmente mecanismos de interrupción automática de operaciones. Pese a que el índice sigue registrando una subida superior al 80% desde el inicio del año, la sesión evidenció el riesgo de una corrección brusca en un mercado muy concentrado en los gigantes tecnológicos.
Samsung Electronics cayó un 6,9%, mientras que SK Hynix perdió un 6,1%. El retroceso resultó especialmente llamativo porque Samsung había anticipado un fuerte aumento de su beneficio operativo trimestral, impulsado por la demanda de memorias para infraestructuras de inteligencia artificial. Sin embargo, los datos no bastaron para sostener la cotización. El mercado interpretó que buena parte de las expectativas positivas ya estaba descontada en el precio de las acciones, tras las importantes subidas acumuladas en los últimos meses.
La debilidad se trasladó a Japón. El Nikkei 225 cedió un 2,1%, hasta los 68.256,96 puntos, lastrado por las ventas en valores relacionados con chips y equipos de fabricación. Compañías como Kioxia y Tokyo Electron se situaron entre las más castigadas, en un movimiento que confirmó que la revisión de expectativas sobre la inteligencia artificial no se limita al mercado surcoreano.
También hubo descensos en las plazas chinas. El Shanghai Composite retrocedió un 1,3%, hasta los 3.990,24 puntos, mientras que el Hang Seng de Hong Kong bajó un 0,51%, hasta los 23.496,89 enteros. En Taiwán, otro mercado especialmente expuesto a la cadena global de suministro tecnológico, el Taiex cayó un 2,3%. La corrección dejó claro que los inversores están reduciendo exposición a los valores más ligados al ciclo de semiconductores y a las grandes inversiones en centros de datos.
El movimiento responde a una combinación de factores. Por un lado, crecen las dudas sobre si el ritmo de inversión en inteligencia artificial podrá mantener los niveles de rentabilidad que el mercado ha anticipado. Por otro, las elevadas valoraciones de algunas tecnológicas han incrementado la sensibilidad de los inversores ante cualquier señal de desaceleración o de menor visibilidad sobre los beneficios futuros.
La tensión geopolítica y el repunte del petróleo añadieron además una dosis extra de prudencia a la jornada. El encarecimiento del crudo refuerza los temores a una inflación más persistente y a un posible endurecimiento de las condiciones financieras, un escenario que suele penalizar especialmente a los valores tecnológicos por sus elevadas expectativas de crecimiento.
La sesión deja así una señal de alerta para los mercados asiáticos: la inteligencia artificial continúa siendo uno de los grandes motores bursátiles de 2026, pero las fuertes ganancias acumuladas están dando paso a una fase de mayor selectividad, volatilidad y toma de beneficios.


