
La renta variable europea comenzó julio con una corrección moderada, en una sesión marcada por la recogida de beneficios, la incertidumbre sobre los próximos movimientos de los bancos centrales y la evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 cerró con una caída del 0,4%, después de completar en junio su mejor trimestre desde octubre de 2020, con un avance acumulado del 10%.
El tono vendedor también se reflejó en el EuroStoxx 50, que retrocedió un 0,72% hasta los 6.282,5 puntos. Entre los principales mercados, el CAC 40 francés cedió un 0,76%, mientras que el Ibex 35 español bajó un 0,33%, aunque consiguió sostenerse por encima de los 19.400 puntos.
La tecnología volvió a concentrar buena parte de las ventas tras haber sido uno de los motores de las ganancias durante el trimestre anterior. El subíndice tecnológico europeo cayó un 1,2%, después de registrar en el periodo abril-junio su mejor comportamiento desde finales de 2001. ASML, uno de los grandes referentes del sector de semiconductores, se dejó un 4,6%, en una muestra de que los inversores optaron por reducir exposición en algunos de los valores que más se habían revalorizado en las últimas semanas.
También pesó Schneider Electric, que descendió un 3,1% tras anunciar la compra de la firma de software industrial y datos Cognite Holding por 3.100 millones de dólares en efectivo. El mercado acogió con cautela una operación que refuerza la apuesta de la compañía por la inteligencia artificial aplicada a la industria, pero que llega después de un importante recorrido alcista de la cotización. Associated British Foods, matriz de Primark, retrocedió un 3,2% al mantener la previsión de que su beneficio anual quede por debajo del registrado el pasado ejercicio.
El principal foco de atención de la jornada estuvo en el encuentro de banqueros centrales celebrado en Sintra. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Kevin Warsh, evitó anticipar el rumbo de la política monetaria y reiteró que las decisiones dependerán de la evolución de los datos. La falta de una orientación clara elevó la prudencia entre los inversores, que siguen valorando la posibilidad de que tanto la Fed como el Banco Central Europeo apliquen nuevas subidas de tipos antes de final de año.
El descenso del petróleo no fue suficiente para sostener el ánimo comprador. El barril de Brent se situó en torno a los 71 dólares, tras ceder cerca de un 2%, favorecido por las expectativas de una mayor disponibilidad de crudo si se normalizan los flujos a través del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la falta de avances definitivos en los contactos entre Washington y Teherán mantuvo la cautela en los mercados.
En el lado positivo, Saab avanzó un 3,3% después de firmar un contrato para suministrar 16 aviones de combate Gripen E a Ucrania, mientras que SES se disparó un 10% tras conocerse una iniciativa de la autoridad estadounidense de telecomunicaciones que podría abrir nuevas oportunidades para la compañía.
La jornada deja así una lectura de consolidación más que de cambio de tendencia. Europa inicia la segunda mitad del año con el respaldo del buen comportamiento del trimestre anterior, aunque con la tecnología, los tipos de interés y la geopolítica como principales factores de riesgo a corto plazo.


