
Las principales bolsas asiáticas cerraron la jornada de este martes con un tono mayoritariamente positivo, apoyadas por el alivio de la tensión en los mercados energéticos y por el rebote registrado en Wall Street al inicio de la semana. Japón, China y Corea del Sur avanzaron en una sesión marcada también por los ajustes de cartera propios del cierre de mes, trimestre y primer semestre, mientras que Hong Kong se desmarcó de la tendencia con descensos.
El Nikkei 225 de Tokio fue uno de los principales referentes de la jornada. El índice japonés terminó con una subida del 0,85%, hasta los 70.062,3 puntos, después de moverse durante la sesión en una horquilla amplia y rozar los 70.667 puntos en sus máximos intradía. El comportamiento del mercado nipón permitió consolidar parte de la recuperación tras las correcciones sufridas por el sector tecnológico en las últimas jornadas.
En el resto de la región predominó igualmente el signo positivo. El CSI 300 chino avanzó un 1,03%, mientras que el índice compuesto de Shanghái sumó un 0,34%. Por su parte, el Kospi surcoreano ganó un 0,97%, reflejando el retorno gradual del apetito por los activos vinculados al crecimiento y a la tecnología. La excepción estuvo en el Hang Seng de Hong Kong, que cedió un 1,05%, en una muestra de que la recuperación asiática siguió siendo desigual entre mercados.
Uno de los elementos que contribuyó a mejorar el ánimo inversor fue la evolución del petróleo. Los mercados siguieron de cerca las expectativas sobre posibles contactos entre Estados Unidos e Irán, en un escenario de alto el fuego todavía frágil. El Brent bajaba hacia los 73 dólares por barril, cerca de 20 dólares por debajo de los niveles de cierre del mes anterior, mientras que el crudo estadounidense se aproximaba a los 70 dólares. La moderación energética reduce temporalmente la presión sobre los costes empresariales y las perspectivas de inflación, dos factores especialmente relevantes para las economías asiáticas más dependientes de las importaciones de energía.
La sesión también recogió el impulso procedente de Estados Unidos. Wall Street cerró el lunes con fuertes ganancias, encabezadas por el Nasdaq, que avanzó un 2,07%, mientras que el S&P 500 sumó un 1,18% y el Dow Jones alcanzó un nuevo máximo histórico tras superar los 52.000 puntos. El repunte de las grandes tecnológicas estadounidenses ayudó a recomponer la confianza en los valores asiáticos relacionados con semiconductores, inteligencia artificial y componentes electrónicos, después de que este segmento hubiera concentrado buena parte de las ventas previas.
No obstante, la evolución de las bolsas asiáticas mantiene varios focos de cautela. El cierre de junio coincide con el final del trimestre y del semestre, una circunstancia que suele elevar la volatilidad por el reajuste de posiciones y la toma de beneficios. Además, el descenso del petróleo no elimina los riesgos geopolíticos ni despeja las dudas sobre las valoraciones de las compañías tecnológicas, que siguen condicionando el comportamiento de los mercados globales.
Con este escenario, Asia despide la primera mitad del año con una recuperación parcial del tono inversor, aunque con un mercado todavía selectivo. La evolución del crudo, la estabilidad de las relaciones internacionales y la continuidad del impulso tecnológico serán algunas de las claves que marcarán el arranque del segundo semestre.


