
Las bolsas estadounidenses cerraron este lunes con avances generalizados, en una jornada de recuperación tras la debilidad acumulada durante la semana anterior. El Nasdaq lideró las subidas con un repunte del 2,07%, hasta los 25.820,14 puntos, mientras que el S&P 500 ganó un 1,18%, hasta 7.440,43 enteros. El Dow Jones, por su parte, avanzó un 0,59%, hasta 52.182,74 puntos, y firmó un nuevo máximo de cierre al superar por primera vez la cota de los 52.000 puntos.
El movimiento del mercado reflejó, ante todo, el retorno del apetito por el riesgo en las grandes compañías tecnológicas y vinculadas a la inteligencia artificial. Después de varias sesiones de corrección, los inversores volvieron a tomar posiciones en los valores de crecimiento, que habían concentrado buena parte de las ventas en los días anteriores. La recuperación de este segmento permitió al Nasdaq romper una racha de cinco jornadas consecutivas de descensos y reforzó el tono positivo del S&P 500.
El contexto geopolítico también contribuyó a rebajar la tensión. Los mercados interpretaron con cierto alivio las señales de distensión entre Estados Unidos e Irán, pese a los incidentes registrados durante el fin de semana. La expectativa de que continúen los contactos diplomáticos redujo temporalmente el temor a un deterioro mayor del escenario energético y comercial, aunque el petróleo mantuvo una evolución al alza y la situación sigue expuesta a cambios rápidos.
Entre los movimientos empresariales, Comcast destacó al subir un 4,5% después de anunciar sus planes para separar sus negocios de medios del área de banda ancha. SpaceX avanzó un 7,2% tras conocerse su próxima incorporación al Nasdaq 100, prevista para el 7 de julio, mientras que Alphabet se revalorizó un 4,8% en su primer día como componente del Dow Jones.
El balance de la sesión apunta a una recuperación sólida en los grandes índices, aunque todavía con señales de prudencia. El volumen negociado en las bolsas estadounidenses se situó por debajo de la media de las últimas veinte sesiones, lo que indica que parte del avance estuvo condicionado por los ajustes de carteras propios del cierre de trimestre. Además, el Russell 2000, índice de pequeñas compañías, se mantuvo prácticamente plano, una diferencia que revela que el impulso se concentró principalmente en las grandes cotizadas.
A corto plazo, la atención del mercado se desplaza hacia la publicación del informe mensual de empleo de Estados Unidos, previsto para este jueves, y hacia el inicio de la temporada de resultados del segundo trimestre a mediados de julio. Ambas referencias serán determinantes para comprobar si el rebote tiene continuidad y si las elevadas valoraciones del sector tecnológico encuentran respaldo en las cuentas empresariales. Por ahora, Wall Street ha recuperado parte de la confianza, pero mantiene abiertas las dudas sobre la fortaleza real y la amplitud de la subida.


