
Las Bolsas europeas cerraron el viernes 19 de junio con un tono de prudencia y leves descensos, tras varios días de recuperación y ante el deterioro de las expectativas sobre el diálogo entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo Stoxx 600 retrocedió un 0,22%, hasta los 635,75 puntos. El DAX alemán terminó prácticamente plano, con una caída testimonial del 0,005%, mientras que el CAC 40 francés cedió un 0,55% y el FTSE 100 de Londres, un 0,35%.
El mercado llegó al último tramo de la semana después de una notable mejora del apetito por el riesgo, apoyada por las señales de distensión en Oriente Próximo y por la reapertura gradual del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la cancelación de las conversaciones previstas entre Washington y Teherán en Suiza devolvió las dudas a los parqués. La falta de referencia de Wall Street, cerrado por la festividad de Juneteenth, acentuó un ambiente de menor liquidez y favoreció la consolidación de las subidas acumuladas.
El petróleo volvió a reflejar esa sensibilidad. El Brent avanzó cerca de un 0,9%, hasta situarse en torno a 80,56 dólares por barril, al aumentar las dudas sobre la normalización del tránsito energético. La reacción fue clara en la renta variable: las compañías de energía ganaron un 1,3%, mientras el sector de viajes y ocio se dejó un 0,9%, penalizado por la subida del coste del combustible y el riesgo de un nuevo repunte de la inflación. Las mineras encabezaron las caídas sectoriales, con un descenso del 2,1%, en línea con el retroceso de los metales.
La sesión dejó así una fotografía más defensiva que alarmista. No hubo una oleada vendedora generalizada, sino una rotación selectiva hacia negocios menos expuestos al ciclo y una toma de beneficios en los sectores que mejor habían respondido a las expectativas de normalización geopolítica. El dato de precios de producción de Alemania aportó un elemento de alivio: los precios industriales subieron un 2,2% interanual en mayo, menos de lo esperado, una señal que moderó los temores a una traslación inmediata de la energía a la inflación.
Pese al retroceso diario, el balance semanal mantuvo un tono favorable para la mayoría de plazas. El Stoxx 600 logró una subida del 0,4% en el conjunto de la semana, después de haber alcanzado máximos durante los días previos. El EuroStoxx 50 avanzó un 1,6%; el DAX acumuló un 1,42%; el CAC 40, un 0,84%, y el Mib italiano, un 2,64%. En España, el Ibex 35 cedió un 0,29% en la jornada, hasta 19.347,4 puntos, pero cerró la semana con un alza del 3,11%, sostenido principalmente por la fortaleza de la banca.
El foco inversor queda ahora concentrado en tres frentes: la evolución de las conversaciones sobre Oriente Próximo, la estabilidad del crudo y las consecuencias de ambas variables sobre las expectativas de tipos de interés. La jornada del viernes confirmó que el mercado europeo mantiene la recuperación semanal, pero todavía exige avances tangibles en el plano geopolítico para prolongar el rebote con mayor convicción.


