Las bolsas asiáticas cierran mixtas tras la presión tecnológica y el repunte de Japón

Las bolsas asiáticas cierran mixtas tras la presión tecnológica y el repunte de Japón

Las principales bolsas asiáticas cerraron este martes con signo desigual, en una sesión marcada por la búsqueda de estabilidad tras las fuertes caídas del lunes, cuando el temor a una corrección en los valores ligados a la inteligencia artificial y los semiconductores golpeó con especial dureza a la región. El mercado japonés lideró la recuperación, mientras Hong Kong volvió a mostrar debilidad y China continental consiguió avanzar apoyada en compras selectivas.

El Nikkei 225 de Tokio destacó entre los grandes índices regionales con una subida cercana al 2,2%, hasta el entorno de los 65.416 puntos, según datos de mercado recopilados por MarketWatch y TradingView. La recuperación japonesa respondió en parte a compras de oportunidad después de la caída previa, aunque el tono de fondo siguió siendo prudente por la exposición del país a la cadena global de semiconductores y tecnología avanzada.

En contraste, el Hang Seng de Hong Kong terminó con leves pérdidas, en torno al 0,4%, hasta aproximadamente 24.566 puntos. La plaza hongkonesa volvió a sufrir la presión sobre los grandes nombres tecnológicos chinos, después de que la sesión anterior dejara descensos relevantes en compañías como Alibaba y Baidu. Saxo apuntó que el Hang Seng había caído el lunes hasta su nivel más bajo desde el 23 de marzo, en un contexto de ventas sobre el sector tecnológico.

La nota positiva en China continental llegó del Shanghai Composite, que avanzó alrededor del 1,3% y se situó cerca de los 4.010 puntos. El rebote sugiere que parte de los inversores diferenció entre el castigo a los valores tecnológicos más expuestos al ciclo global de inteligencia artificial y otros sectores domésticos que podrían beneficiarse de expectativas de apoyo económico o de compras tácticas tras las caídas recientes.

El telón de fondo siguió siendo complejo. La jornada estuvo condicionada por la corrección registrada en las tecnológicas estadounidenses y asiáticas, alimentada por dudas sobre la sostenibilidad financiera del auge de la inteligencia artificial. The Guardian informó que el lunes los mercados globales retrocedieron por la preocupación sobre el elevado gasto de capital de las empresas tecnológicas y la posibilidad de mayores presiones inflacionarias y de tipos de interés en Estados Unidos.

A esa cautela se sumó el factor geopolítico. La tensión entre Irán e Israel provocó previamente un repunte del petróleo y aumentó la aversión al riesgo, aunque parte de esa presión se moderó después. Al Jazeera señaló que el lunes el Nikkei había perdido cerca del 3,9%, el Shanghai Composite alrededor del 1,7% y el Hang Seng un 1,3%, en una ola vendedora que también golpeó con fuerza a Corea del Sur y Taiwán por su elevada exposición a chips e inteligencia artificial.

La lectura de la sesión asiática, por tanto, no fue de recuperación generalizada, sino de rebote selectivo. Japón mostró capacidad de reacción, China continental recuperó terreno y Hong Kong permaneció rezagada por la presión sobre sus grandes tecnológicas. Para los inversores globales, Asia volvió a funcionar como termómetro de dos preocupaciones simultáneas: la valoración del sector tecnológico tras meses de euforia por la inteligencia artificial y el impacto de las tensiones geopolíticas sobre energía, inflación y apetito por riesgo.

En este contexto, los mercados asiáticos cerraron el martes sin una dirección única, pero con un mensaje claro: la volatilidad sigue instalada y cualquier mejora dependerá menos de un único dato bursátil y más de la evolución combinada de Wall Street, los precios del petróleo y la confianza en los beneficios futuros de las grandes tecnológicas.

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