
Las bolsas europeas arrancan la jornada bajo presión después de que el temor inversor haya vuelto a extenderse por los mercados. El Ibex 35 cede un 0,7%, mientras que el EuroStoxx 50 retrocede un 1,1% y pierde la referencia de los 6.000 puntos, en una sesión marcada por la debilidad de la renta variable y por el repunte del petróleo tras el nuevo intercambio de ataques entre Israel e Irán.
La presión vendedora llega en un momento delicado para los índices europeos, que la semana pasada volvieron a intentar, sin éxito, superar sus máximos del año e históricos. El mercado esperaba una señal de fortaleza, pero la pérdida de impulso en Wall Street y las dudas sobre las valoraciones del sector tecnológico han terminado arrastrando también a Europa.
El temor tecnológico pesa sobre los índices
El foco de preocupación vuelve a estar en las compañías vinculadas a los chips y al desarrollo de la inteligencia artificial. Los inversores temen que las valoraciones alcanzadas por estas empresas sean demasiado exigentes si los beneficios futuros no cumplen las expectativas generadas en los últimos meses.
Este movimiento ha favorecido una rotación de activos en Wall Street y ha puesto en el punto de mira a sectores como los bancos y las farmacéuticas. En Europa, el contagio se refleja en la incapacidad de los principales índices para mantener el tono alcista justo cuando tenían que confirmar la ruptura de resistencias.
Desde el punto de vista técnico, las referencias clave siguen siendo los 25.500 puntos del Dax 40 alemán y los 6.200 puntos del EuroStoxx 50. La superación de esos niveles permitiría dejar atrás la fase de consolidación de los últimos meses y abriría la puerta a nuevas subidas. Sin embargo, el mercado ha vuelto a fallar cerca de esos niveles.
Europa pierde fuerza ante la amenaza correctiva
El comportamiento de las bolsas europeas resulta especialmente relevante porque Wall Street había mostrado una mayor capacidad de avance. Sin embargo, si los índices europeos no han logrado romper resistencias con el mercado estadounidense al alza, el escenario se complica ahora que Wall Street entra en una fase correctiva o, al menos, bajo amenaza bajista.
Las primeras señales de debilidad se sitúan en los huecos alcistas abiertos al comienzo de la semana pasada. Si el EuroStoxx 50 cierra por debajo de los 6.000 puntos y el Dax pierde los 24.670 enteros, Europa volvería a entrar en una dinámica de consolidación. En ese caso, el riesgo estaría en una caída hacia los mínimos del mes, situados en torno a los 5.750 puntos del EuroStoxx 50, a una distancia cercana al 5%.
Mientras no se produzca una ruptura clara de resistencias, el mercado europeo continúa sin confirmar una nueva fase alcista. Por ahora, la prudencia se impone y los inversores vigilan los soportes antes de anticipar un movimiento de mayor recorrido.
El petróleo añade presión al mercado
A la debilidad bursátil se suma el nuevo repunte del precio del petróleo. El intercambio de ataques entre Israel e Irán ha elevado la tensión en Oriente Medio y ha impulsado al barril de Brent más de un 4%, acercándolo de nuevo a la zona de los 100 dólares.
El aumento del crudo alimenta el temor a una inflación energética más elevada y prolongada, especialmente en regiones dependientes del combustible como Europa. Además, el último ataque israelí en Irán dificulta las negociaciones orientadas a desbloquear el estrecho de Ormuz, en un contexto en el que los ataques con misiles balísticos se intensificaron durante la jornada del domingo.
Aunque se cumplen dos meses del alto el fuego en Oriente Medio, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán no han llegado a término. En lo que va de año, el petróleo acumula una subida del 59,5%, aunque el Brent todavía se mantiene un 21% por debajo de sus máximos anuales, situados en los 118 dólares por barril.
Los bonos también reflejan tensión
La última lectura del IPC en Estados Unidos ha cambiado las expectativas del mercado para 2026. Los bonos se han visto presionados por la posibilidad de una inflación más persistente y por la expectativa de una actuación más restrictiva de la Reserva Federal.
El bono estadounidense se sitúa cerca del 4,6% de rentabilidad, mientras que los datos macroeconómicos anticipan que el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, podría verse obligado a endurecer la política monetaria para contener la inflación. En Europa, el bono alemán a diez años roza el 3,05%, mientras que el español con el mismo vencimiento se sitúa en el 3,5%.
En este escenario, las bolsas europeas afrontan una jornada de presión en la que confluyen la debilidad tecnológica, el repunte del petróleo, la tensión geopolítica y el aumento de la rentabilidad de los bonos. El Ibex 35 y el EuroStoxx 50 vuelven a quedar lejos de confirmar una ruptura alcista y el mercado entra en una fase de vigilancia sobre sus principales soportes.


