
Las bolsas estadounidenses mostraron este jueves un comportamiento desigual, en una sesión marcada por la corrección del sector tecnológico y una rotación parcial hacia valores defensivos y financieros. El S&P 500 y el Nasdaq retrocedían en los primeros compases de la jornada, mientras que el Dow Jones avanzaba con fuerza, reflejando un mercado menos homogéneo después de varias semanas de subidas sostenidas.
Según datos recogidos por Reuters, el Dow Jones ganaba un 1,03%, impulsado por compañías de salud y financieras, mientras que el S&P 500 cedía un 0,18% y el Nasdaq Composite caía un 0,80%. El giro más visible se produjo en el sector de semiconductores, después de que Broadcom decepcionara al mercado con sus ingresos trimestrales y mantuviera sin cambios sus previsiones de ventas de chips vinculados a inteligencia artificial. Sus acciones llegaron a caer alrededor de un 15%, arrastrando a otros nombres del sector como AMD, Marvell, Micron y Qualcomm.
La reacción de los inversores muestra hasta qué punto las expectativas sobre la inteligencia artificial se han convertido en un motor central de Wall Street. Durante los últimos meses, las grandes tecnológicas y fabricantes de chips habían liderado buena parte del avance de los índices, alimentados por previsiones de fuerte demanda en centros de datos, computación avanzada y servicios empresariales basados en IA. Sin embargo, la caída de Broadcom sugiere que el mercado empieza a exigir resultados más precisos para justificar valoraciones elevadas.
El contraste vino por el lado del Dow Jones, que se benefició de la subida de UnitedHealth tras una mejora de recomendación por parte de Bank of America. El sector salud avanzaba un 2,4%, mientras que las financieras también recuperaban terreno tras las tensiones recientes vinculadas al crédito privado. Reuters señaló que nueve de los once principales sectores del S&P 500 cotizaban en positivo, lo que confirma que la presión vendedora estaba concentrada sobre todo en tecnología.
En el plano macroeconómico, los inversores siguieron pendientes del mercado laboral estadounidense. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo aumentaron más de lo esperado, un dato que llega antes del informe oficial de empleo de mayo, previsto para el viernes. Ese reporte será clave para medir la fortaleza de la economía y anticipar el margen de actuación de la Reserva Federal en su próxima reunión.
La sesión también estuvo condicionada por el contexto geopolítico. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el impacto potencial sobre el precio del petróleo siguen presentes en las decisiones de los operadores. Aunque el mercado no muestra señales de pánico, sí se percibe una mayor cautela tras el fuerte rally reciente.
En conjunto, Wall Street dejó este jueves una lectura clara: el apetito por riesgo no desaparece, pero se vuelve más selectivo. La tecnología, que venía actuando como principal locomotora del mercado, enfrenta ahora una prueba de credibilidad. Mientras tanto, sectores más tradicionales aprovechan la rotación para recuperar protagonismo.


