
Las principales bolsas asiáticas cerraron este lunes 1 de junio con tono mayoritariamente positivo, en una sesión marcada por el renovado impulso de los valores tecnológicos, el buen comportamiento de los semiconductores y la cautela derivada del encarecimiento del petróleo por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
El Nikkei 225 japonés avanzó alrededor de un 0,9%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong también se movió en terreno positivo, con una subida cercana al 0,9%. En cambio, la Bolsa de Shanghái registró un comportamiento más débil y terminó ligeramente a la baja, con un descenso aproximado del 0,2%. En Australia, el S&P/ASX 200 se mantuvo prácticamente plano, en una jornada de menor intensidad compradora frente a otros mercados de la región.
El foco de los inversores volvió a situarse en el sector tecnológico, especialmente en las compañías vinculadas a la inteligencia artificial y a la fabricación de chips. La demanda de soluciones de computación avanzada sigue sosteniendo el apetito por el riesgo en Asia, donde los grandes fabricantes de semiconductores y componentes electrónicos han reforzado su papel como motores de mercado.
La tecnología sostiene el apetito inversor
Corea del Sur destacó entre los mercados con mejor tono, apoyada por el avance de Samsung Electronics, que volvió a atraer compras tras las expectativas generadas por sus chips de memoria de alto ancho de banda, conocidos como HBM, claves para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. El Kospi registró subidas y el mercado surcoreano se mantuvo como uno de los principales beneficiados por el interés internacional en la cadena de suministro tecnológica.
La fortaleza de los valores tecnológicos permitió compensar parte de las dudas generadas por el contexto energético. El precio del crudo volvió a subir tras el aumento de las tensiones en el Golfo, con el Brent por encima de los 93 dólares por barril y el petróleo estadounidense cerca de los 90 dólares. Este repunte reavivó los temores a una mayor presión inflacionista, especialmente en economías importadoras de energía como Japón, Corea del Sur o India.
Aun así, el mercado asiático mantuvo una lectura constructiva durante la sesión. Los inversores priorizaron las expectativas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial frente a los riesgos derivados del petróleo, aunque con una clara concentración de las compras en grandes compañías tecnológicas. Esta concentración refleja que el optimismo no se reparte de forma homogénea entre todos los sectores.
China mantiene un tono más débil
En China continental, la sesión fue más contenida. El Shanghai Composite cerró con pérdidas moderadas, afectado por la prudencia de los inversores y por la falta de catalizadores claros en el corto plazo. No obstante, el mercado chino sigue pendiente de los próximos reajustes de índices, que podrían generar flujos relevantes de inversión pasiva en compañías tecnológicas, industriales y de telecomunicaciones durante junio.

