
Las bolsas estadounidenses operaron este jueves con tono mixto, en una jornada marcada por la tensión entre Estados Unidos e Irán, el repunte del petróleo y nuevos datos de inflación que volvieron a poner a la Reserva Federal en el centro de la escena. Tras haber alcanzado máximos históricos en la sesión anterior, Wall Street mostró una reacción más cautelosa, aunque el apetito por las tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial ayudó a limitar las pérdidas.
A media rueda, el Dow Jones Industrial Average cedía en torno al 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzaba cerca del 0,2% y el Nasdaq Composite subía alrededor del 0,2%, según datos recogidos por Reuters. El movimiento reflejó un mercado dividido: por un lado, los inversores castigaron a sectores sensibles al encarecimiento de la energía; por otro, mantuvieron la confianza en compañías con resultados sólidos y exposición al auge de la IA.
El principal foco de incertidumbre volvió a estar en Oriente Medio. El crudo estadounidense subía más del 1%, cerca de los 90 dólares por barril, mientras el Brent rondaba los 95 dólares, en un contexto de dudas sobre la reapertura plena del estrecho de Ormuz. Las noticias sobre posibles negociaciones entre Washington y Teherán moderaron parcialmente el nerviosismo, pero no eliminaron el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro energético.
Ese repunte del petróleo alimentó las preocupaciones inflacionarias. El índice de precios del gasto en consumo personal, una medida seguida de cerca por la Reserva Federal, aumentó un 3,8% interanual en abril, su mayor ritmo desde mayo de 2023. La inflación subyacente también se mantuvo elevada, en el 3,3%, lo que reduce el margen del banco central para relajar su política monetaria.
El trasfondo macroeconómico fue menos favorable. El crecimiento del PIB del primer trimestre fue revisado a la baja, hasta una tasa anualizada del 1,6%, mientras que la tasa de ahorro de los hogares cayó al 2,6%, su nivel más bajo desde junio de 2022. Estos datos sugieren que el consumo, motor clave de la economía estadounidense, empieza a resentirse por la combinación de precios altos, energía cara y menor capacidad de ahorro.
En el plano empresarial, la sesión volvió a demostrar la importancia de los resultados corporativos. Snowflake se disparó más del 30% después de elevar sus previsiones y anunciar un acuerdo de infraestructura de IA con Amazon Web Services. También destacaron las subidas de Dollar Tree y Best Buy, impulsadas por previsiones mejores de lo esperado. En cambio, sectores industriales y aerolíneas estuvieron bajo presión por el avance del petróleo, con Caterpillar entre los valores que más pesaron sobre el Dow.
La lectura de fondo es que Wall Street sigue apoyada en dos pilares: beneficios empresariales resistentes y entusiasmo por la inteligencia artificial. Sin embargo, el mercado avanza sobre una base más frágil. La inflación energética, el deterioro del ahorro familiar y la incertidumbre geopolítica introducen un tono de prudencia tras el reciente rally. Para los inversores, la sesión dejó una señal clara: los máximos históricos no eliminan los riesgos, sino que elevan el nivel de exigencia para que las empresas y la economía sigan justificando las valoraciones actuales.


