
Las bolsas europeas cerraron este miércoles con tono contenido, en una sesión marcada por el tira y afloja entre el alivio por la caída del petróleo y la persistente incertidumbre geopolítica en Oriente Medio. El índice paneuropeo Stoxx 600 terminó prácticamente sin cambios, con un leve avance del 0,03%, hasta los 628,18 puntos, cerca de sus máximos recientes, después de una jornada en la que los inversores alternaron compras selectivas con una evidente cautela ante las señales contradictorias sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El comportamiento del mercado europeo reflejó una lectura prudente: los inversores celebraron el retroceso del crudo Brent, que cayó alrededor de un 3,2%, pero evitaron asumir posiciones demasiado agresivas ante el riesgo de nuevos episodios de tensión en el estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético global. Esa combinación permitió a las bolsas mantenerse en terreno positivo, aunque sin la fuerza suficiente para prolongar el fuerte rebote registrado en sesiones anteriores.
Por sectores, el impulso más claro llegó desde el automóvil, que avanzó en torno al 2,5% apoyado en el aumento del 7% de las matriculaciones de abril, especialmente por la demanda de vehículos electrificados. También destacó el sector químico, con la fuerte subida de AkzoNobel, que se disparó un 19,5% tras rechazar una oferta conjunta de adquisición de Nippon Paint y Sherwin-Williams.
En sentido contrario, las renovables volvieron a quedar bajo presión. Valores como Nordex, Orsted y Vestas sufrieron caídas de hasta el 7,4%, reflejo de la sensibilidad del sector a los costes financieros, la incertidumbre regulatoria y la rotación de carteras hacia compañías más defensivas o beneficiadas por el ciclo energético. En España, Naturgy retrocedió cerca del 4% tras una colocación acelerada de acciones por parte de CVC Capital Partners.
El Ibex 35 logró cerrar en positivo, con una subida del 0,49%, hasta los 18.380,9 puntos, sostenido por el avance de Puig, Inditex e IAG, mientras Naturgy, Acciona Energía y Solaria lideraron las caídas. El selectivo español se mantuvo así cerca de los niveles alcanzados tras el repunte de comienzos de semana, cuando las expectativas de una posible distensión en Oriente Medio impulsaron con fuerza a los activos de riesgo.
La sesión también estuvo condicionada por las advertencias del Banco Central Europeo, que alertó del riesgo de una corrección brusca en los mercados financieros si se combinan valoraciones elevadas, tensiones geopolíticas y un repunte sostenido de los costes de financiación. El organismo señaló que la guerra en Irán y las tensiones comerciales globales pueden debilitar el crecimiento, elevar los costes de deuda y tensionar las cuentas públicas de la eurozona.
En conjunto, la jornada dejó una imagen de equilibrio frágil. Europa conserva el apetito por la renta variable, apoyada en algunos datos corporativos y en el alivio del petróleo, pero el mercado sigue condicionado por un escenario externo volátil. La bolsa europea no cayó, pero tampoco celebró con entusiasmo: simplemente resistió.


