
Las bolsas asiáticas cerraron este martes con signo mixto, en una sesión marcada por la tensión geopolítica en Oriente Medio, la volatilidad del petróleo y el renovado apetito por los valores tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial. El tono general fue desigual: mientras Corea del Sur destacó con fuertes avances, Japón y China mostraron un comportamiento más prudente.
El Nikkei 225 japonés terminó con una caída del 0,25%, hasta los 64.996,09 puntos, tras haber tocado recientemente niveles récord. La corrección llegó después de una fuerte subida en la jornada previa, cuando el índice había superado los 65.000 puntos, apoyado por la mejora del sentimiento global y por el descenso inicial de los precios del crudo. La toma de beneficios en Tokio reflejó la cautela de los inversores ante un mercado que acumula una revalorización muy significativa en las últimas semanas.
En China continental, el Shanghai Composite retrocedió alrededor del 0,17%, hasta los 4.145,37 puntos, según datos de mercado, afectado por la persistente debilidad del consumo y por las dudas sobre la capacidad de las medidas de estímulo para sostener una recuperación más amplia. En Hong Kong, el Hang Seng se movió prácticamente plano, con una leve caída del 0,03%, hasta los 25.599,45 puntos, en una sesión sin una dirección clara para los grandes valores chinos cotizados en la plaza.
El gran protagonista regional fue Corea del Sur. El Kospi registró un fuerte avance, impulsado por el rally de los fabricantes de semiconductores y por el entusiasmo en torno a la demanda de chips para inteligencia artificial. Las acciones de SK Hynix subieron con fuerza, en torno al 7% durante la sesión, mientras Samsung Electronics también contribuyó al impulso del índice. La concentración del mercado surcoreano en torno a grandes tecnológicas volvió a ser evidente: el apetito por la cadena de valor de la IA compensó el clima de cautela que dominó otras plazas asiáticas.
El telón de fondo siguió siendo la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las expectativas de un posible acuerdo que permita reducir las tensiones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo. Los mercados reaccionaron con sensibilidad a cada señal diplomática y militar, en un contexto en el que el precio del crudo continúa siendo un factor relevante para economías importadoras de energía como Japón, Corea del Sur y China. Reuters informó que los inversores también siguieron de cerca el impacto de estas tensiones sobre Wall Street, los bonos estadounidenses y las expectativas de inflación.
La jornada dejó, en conjunto, una lectura fragmentada: los inversores premiaron a los sectores con exposición directa a la inteligencia artificial, especialmente en Corea del Sur, pero mantuvieron una posición defensiva en mercados más sensibles al ciclo económico chino y al coste de la energía. Asia cerró así una sesión de contrastes, con tecnología al alza, materias primas volátiles y una atención creciente a los próximos movimientos diplomáticos en Oriente Medio.


