Wall Street rebota con cautela y cierra marzo pendiente del petróleo

Wall Street rebota con cautela y cierra marzo pendiente del petróleo

Las principales bolsas de Estados Unidos han protagonizado este lunes una sesión de recuperación moderada, con avances en el Dow Jones y el S&P 500 y un comportamiento mucho más débil del Nasdaq, en una jornada marcada por la volatilidad del crudo, la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo y las nuevas señales lanzadas por la Reserva Federal.

El tono de mercado ha sido, en cualquier caso, de alivio contenido más que de verdadero cambio de tendencia. Tras varias semanas consecutivas de descensos en Wall Street, los inversores han aprovechado la sesión para recomponer posiciones, aunque sin despejar las dudas de fondo sobre el impacto económico del encarecimiento de la energía y sobre el margen de actuación del banco central estadounidense.

A media sesión en Nueva York, el Dow Jones llegaba a subir en torno a un 0,6%-0,7%, mientras el S&P 500 avanzaba alrededor de un 0,2%-0,3%. El Nasdaq, más expuesto a los valores tecnológicos y de crecimiento, se movía entre leves alzas y descensos, reflejando una mayor fragilidad frente al repunte de la inflación y de los costes energéticos.

La evolución del petróleo ha vuelto a ser el gran factor de presión sobre los mercados. Reuters señaló que el barril de Brent llegó a superar los 116 dólares durante la jornada, mientras el crudo estadounidense rebasó los 102 dólares, en un contexto de temor a nuevas interrupciones del suministro por la escalada del conflicto con Irán y la implicación creciente de otros actores regionales. Associated Press también destacó que el encarecimiento del crudo sigue alimentando la inestabilidad bursátil y las dudas sobre la inflación.

Ese escenario ha favorecido una clara rotación sectorial dentro de la renta variable estadounidense. El sector energético se ha situado entre los mejores del día, impulsado por firmas como Exxon Mobil y Chevron, mientras que también han destacado algunos valores ligados a materias primas, entre ellos productores de aluminio beneficiados por la tensión sobre la oferta global. En cambio, parte del sector tecnológico y, en especial, los semiconductores, han mostrado un comportamiento más débil y han lastrado al Nasdaq.

La divergencia entre índices también se ha explicado por la fortaleza del sector financiero. Barron’s subrayó que el Dow se ha visto respaldado por bancos y grandes valores menos expuestos al castigo de los chips, mientras que MarketWatch indicó que nueve de los once sectores del S&P 500 cotizaban en positivo, con tecnología e industriales como los únicos grandes focos de debilidad.

A ello se han sumado las palabras del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien defendió una posición de cautela al señalar que las expectativas de inflación a largo plazo siguen contenidas pese al shock energético. El mercado interpretó sus declaraciones como una señal de que la Fed no modificará de forma precipitada su hoja de ruta, aunque el mensaje no disipó la inquietud sobre una posible persistencia de los tipos elevados si el petróleo continúa presionando al alza los precios.

De este modo, Wall Street encara el cierre de marzo con una fotografía mixta: rebote en los índices más industriales y defensivos, debilidad en la tecnología y una sensación de fondo marcada por la prudencia. La sesión deja así una tregua parcial para la bolsa estadounidense, pero no una señal concluyente de normalización en un mercado todavía muy condicionado por la energía, la geopolítica y la política monetaria.

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