Inside reduce 100 tiendas y eleva sus pérdidas hasta los 34 millones

La empresa murciana Liwe Española, propietaria de la cadena de moda Inside, ha cerrado el ejercicio 2025 con un nuevo deterioro de sus resultados financieros tras intensificar su proceso de reestructuración. La compañía ha reducido su red comercial en alrededor de 100 establecimientos durante el último año y ha elevado sus pérdidas hasta los 34 millones de euros, en un contexto marcado por el ajuste operativo, la presión competitiva y su actual situación concursal.

Según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el resultado negativo de la empresa aumentó un 41% respecto al ejercicio anterior, cuando ya había registrado números rojos por valor de 24,7 millones de euros. La evolución refleja el impacto directo de las medidas adoptadas dentro del plan estratégico diseñado para garantizar la continuidad del grupo.

En paralelo, la facturación anual se situó en los 82 millones de euros, lo que representa una caída del 25% frente a los 109 millones registrados en 2024. Desde la compañía explican que este descenso responde, en gran parte, a la política de reducción de precios aplicada durante el ejercicio para agilizar la salida de stock acumulado y mejorar el posicionamiento competitivo de su oferta comercial en un mercado especialmente tensionado.

Reorganización de las tiendas físicas

Uno de los principales factores que explican esta reducción de ingresos ha sido la reorganización de la red de tiendas. A cierre de 2025, Liwe contaba con 237 establecimientos operativos, frente a los más de 330 con los que había iniciado el ejercicio anterior. La mayoría de estos puntos de venta se mantienen en España, aunque el grupo conserva presencia internacional con dos tiendas en Grecia y nueve en Portugal. En cambio, ha abandonado completamente el mercado italiano, donde aún operaba cuatro locales al comienzo del año.

Este ajuste responde a la estrategia de reducción de costes puesta en marcha por la compañía, orientada a mejorar la eficiencia del modelo comercial y adaptar su estructura al nuevo entorno del retail textil. El plan también ha incluido medidas dirigidas a optimizar el surtido de producto, reforzar la gestión logística y potenciar el canal digital, considerado clave para el futuro desarrollo de la marca.

El impacto del proceso de transformación ha sido significativo en los principales indicadores financieros del grupo. Liwe presenta actualmente un patrimonio neto negativo de 35,2 millones de euros, un EBITDA negativo de 17,3 millones y un fondo de maniobra también en negativo, situado en 51,5 millones de euros. Estas cifras reflejan la complejidad del escenario al que se enfrenta la compañía mientras avanza en su proceso de reorganización financiera.

Parte del deterioro registrado durante el ejercicio se explica además por la existencia de gastos extraordinarios asociados al cierre de establecimientos, así como por la reducción de márgenes derivada del reposicionamiento de precios aplicado en su red comercial. La empresa ha optado por priorizar la rotación de inventario y la liquidez a corto plazo frente a la rentabilidad inmediata, una decisión habitual en contextos de ajuste estructural dentro del sector textil.

Inside en concurso de acreedores

En este contexto, la compañía continúa inmersa en su proceso de concurso de acreedores, iniciado voluntariamente en enero de 2025 tras la negativa a homologar el plan de reestructuración presentado en noviembre del año anterior. Como consecuencia de esta situación, la CNMV decidió suspender la cotización bursátil del grupo mientras se clarifica su viabilidad financiera.

Desde Liwe insisten en que la reestructuración responde a una estrategia orientada a preservar la continuidad de la actividad empresarial y garantizar la sostenibilidad futura del negocio. La empresa mantiene abiertas negociaciones con sus acreedores financieros con el objetivo de alcanzar un acuerdo que permita estabilizar su estructura de deuda y consolidar el nuevo modelo operativo.

El grupo confía en que el ajuste de su red comercial, junto con la optimización del producto y el impulso del canal digital, permita sentar las bases de una nueva etapa enfocada en la eficiencia y la adaptación al nuevo entorno del consumo. Mientras tanto, el desenlace del proceso concursal será determinante para definir el futuro de la histórica cadena murciana en el competitivo mercado de la moda joven.

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