
Las principales bolsas de Asia registraron este martes una jornada de fuertes pérdidas, arrastradas por el aumento de la tensión en Oriente Medio y el repunte acelerado de los precios del petróleo, factores que reactivaron el temor a un nuevo ciclo inflacionario a escala global.
El índice japonés Nikkei 225 encabezó los descensos en la región, con una caída superior al 3 %, afectado especialmente por el retroceso de los valores industriales y tecnológicos. Las compañías exportadoras también se vieron presionadas ante la apreciación de activos refugio y la incertidumbre sobre la demanda global.
En South Korea, el Kospi sufrió uno de los mayores retrocesos de la sesión, con desplomes que superaron el 7 % en algunos tramos de la jornada. El mercado surcoreano acusó el impacto acumulado tras una jornada festiva previa, reaccionando de forma abrupta al deterioro del contexto internacional y a la presión sobre los valores tecnológicos y energéticos.
Por su parte, el Hang Seng Index de Hong Kong cerró con pérdidas significativas, aunque más moderadas en comparación con Tokio y Seúl. El sector inmobiliario y las tecnológicas lideraron las caídas, en un entorno marcado por la salida de capital extranjero y la búsqueda de activos más seguros.
En la China continental, el Shanghai Composite también terminó en terreno negativo, reflejando la cautela de los inversores ante la posible ralentización del crecimiento si el encarecimiento energético se prolonga. Aunque las autoridades monetarias mantienen una postura flexible para sostener la actividad económica, el mercado mostró señales claras de aversión al riesgo.
El detonante de la jornada fue el brusco incremento del precio del crudo, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro energético derivadas del conflicto en Oriente Medio. El alza del petróleo reavivó las preocupaciones sobre la inflación, especialmente en economías asiáticas altamente dependientes de las importaciones energéticas.
Los analistas advierten que, de mantenerse la escalada geopolítica, los bancos centrales podrían enfrentar mayores dificultades para continuar con políticas monetarias más laxas. La posibilidad de que los recortes de tipos se retrasen o se moderen vuelve a situarse en el radar de los inversores, lo que añade presión adicional sobre los mercados bursátiles.
Además del factor energético, el contexto internacional continúa marcado por la volatilidad en los mercados de divisas y por un aumento en la demanda de activos considerados refugio, como el oro y determinados bonos soberanos. Esta rotación de carteras refleja una estrategia defensiva por parte de los grandes fondos de inversión.
La sesión del 3 de marzo deja así un panorama de incertidumbre para las bolsas asiáticas, que deberán afrontar en los próximos días la evolución del conflicto geopolítico y su impacto sobre la inflación global. Mientras tanto, la volatilidad se consolida como el principal protagonista en los parqués de la región.


