Renfe ha formalizado la compra del Edificio Faro, situado en la zona madrileña de Méndez Álvaro, por un importe de 109 millones de euros. La operación, cerrada con la gestora francesa Ardian a través de su filial Jaesure, permitirá a la compañía pública ferroviaria centralizar parte de su plantilla en una nueva sede y avanzar en su estrategia de reorganización operativa, tras verse obligada a abandonar sus oficinas en la estación de Chamartín debido a las obras del desarrollo urbanístico Madrid Nuevo Norte.
El edificio, cuya comercialización ha sido gestionada por CBRE y cuyo diseño es obra del estudio GCA Arquitectos, se convertirá en el nuevo eje administrativo del operador ferroviario en la capital. Se encuentra a escasa distancia de la estación de Atocha y próximo a las oficinas que Renfe ya ocupa en la Avenida Ciudad de Barcelona y el Paseo de las Delicias. La compañía destaca que esta ubicación facilitará la coordinación entre departamentos y reforzará la experiencia del empleado.
Según Renfe, la operación representa un ahorro de más de 100 millones de euros en concepto de amortización frente al coste acumulado del alquiler de oficinas en Madrid durante los próximos 50 años, que la empresa cifra en torno a los 230 millones de euros. Este cálculo se enmarca en un horizonte de inversión inmobiliaria a largo plazo, habitual en este tipo de operaciones de activos patrimoniales.
El proceso de adquisición se inició en junio, cuando Ardian invitó a Renfe a presentar una oferta. Tras una fase preliminar de análisis técnico, jurídico y económico, la compañía presentó una propuesta no vinculante en julio, que evolucionó posteriormente hasta convertirse en una oferta definitiva tras la obtención de la autorización de la Dirección General del Patrimonio del Estado, paso necesario para cualquier operación inmobiliaria por parte de una entidad pública.
Renfe justifica la compra por su impacto económico y por el valor estratégico que representa el inmueble, especialmente en un contexto de expansión de su plantilla, que crece en más de 1.000 profesionales al año. La compañía también destaca que esta operación responde a la necesidad de contar con un parque inmobiliario más sólido, ya que actualmente dispone de un patrimonio limitado para cubrir sus necesidades futuras.
La adquisición del Edificio Faro marca un hito relevante en la reorganización de los recursos internos de Renfe y refuerza su presencia corporativa en una de las zonas de mayor actividad empresarial y de transporte de Madrid.

