
Solaria avanza en su metamorfosis más allá de las energías renovables. Con un beneficio neto de 141,6 millones de euros en los nueve primeros meses del año, un 148 % más que en el mismo periodo de 2024, la compañía no solo consolida su posición como uno de los principales actores solares de Europa, sino que refuerza su ambición de convertirse en una plataforma energética y tecnológica diversificada.
El fuerte crecimiento registrado hasta septiembre —impulsado por la entrada en operación de nuevas plantas solares, la optimización financiera y una significativa inyección de capital en una filial clave— refleja un cambio de escala en el modelo de negocio de la empresa. El Ebitda se elevó un 75 %, hasta los 230,7 millones, y Solaria ya anticipa que superará su objetivo anual de 250 millones.
Sin embargo, más allá del resultado operativo, el salto cualitativo está en el despliegue de su estrategia industrial. En paralelo al desarrollo fotovoltaico, la compañía ha iniciado su incursión en el almacenamiento energético con baterías hibridadas —ya operativas en España— y en el negocio de centros de datos, un movimiento que marca su entrada en el universo digital desde su matriz energética.
Un factor clave en la mejora de resultados ha sido la operación corporativa que permitió la entrada del fondo Stonepeak en la filial Generia Land, con un 50 % del capital. Este movimiento generó otros ingresos de explotación por 128,9 millones de euros, un 479 % más que en 2024, y refuerza la estrategia de Solaria de apoyarse en capital especializado para acelerar su expansión.
En paralelo, la compañía continúa ejecutando su programa de recompra de acciones, que ya alcanza el 2,85 % del capital, con el objetivo de llegar al 10 %. Este plan se complementa con una política de disciplina financiera, con una deuda neta de 1.316 millones (4,5 veces el Ebitda de los últimos 12 meses) y flujo de caja operativo positivo.
Desde el plano operativo, Solaria prevé cerrar 2025 con 3 GW instalados y un pipeline activo de 4,4 GW entre operación y construcción, destacando proyectos emblemáticos como la planta de Garoña (710 MW) o la instalación de Cataluña (200 MW).
El consejero delegado, Arturo Díaz-Tejeiro Larrañaga, subraya que la compañía está ejecutando una estrategia de “más generación, más eficiencia y entrada decidida en nuevos negocios como el almacenamiento y los centros de datos”. Su objetivo, afirma, es “consolidar a Solaria como operador energético y digital de referencia en Europa”.


