
Las principales bolsas mundiales cerraron con un comportamiento dispar en la sesión del 5 de noviembre, marcada por la corrección del sector tecnológico, la cautela ante los riesgos de burbuja en inteligencia artificial y las expectativas de política monetaria. Mientras Europa y Asia sufrieron retrocesos generalizados, Wall Street logró revertir la tendencia y terminó con ganancias moderadas.
Europa: presión bajista liderada por tecnológicas
Las bolsas europeas cerraron en rojo, con descensos significativos en los principales índices. El Euro Stoxx 50 retrocedió un 0,9 %, el DAX alemán cayó un 1,1 % y el CAC 40 francés cedió un 0,8 %. En España, el IBEX 35 perdió un 0,7 %, arrastrado por los retrocesos de compañías industriales y energéticas.
El castigo a las tecnológicas fue especialmente visible en los valores ligados a semiconductores y software, en un contexto de crecientes advertencias sobre una posible sobrevaloración del sector. Además, la sesión estuvo condicionada por la espera de decisiones clave de política monetaria, como la del Banco de Inglaterra prevista para el jueves.
Asia: caídas ante temor a burbuja tecnológica
Los mercados asiáticos tampoco escaparon a la corrección. El Hang Seng de Hong Kong bajó un 1,5 %, el Nikkei 225 japonés cayó un 1,2 % y el índice de Shanghái perdió un 0,6 %. Las caídas fueron encabezadas por los fabricantes de chips y empresas de tecnología, que siguen mostrando gran volatilidad ante las tensiones regulatorias en China y el temor a un ciclo de sobreinversión en IA.
Los analistas apuntan a un posible reajuste del mercado asiático tras varios meses de subidas impulsadas por expectativas excesivas en el sector tecnológico.
Estados Unidos: rebote técnico y datos económicos positivos
En contraste, Wall Street logró cerrar en terreno positivo tras una apertura en negativo. El S&P 500 subió un 0,4 %, el Nasdaq Composite avanzó un 0,6 % y el Dow Jones Industrial Average ganó un 0,3 %. El repunte vino apoyado por buenos datos de empleo privado y un respiro en los rendimientos de los bonos, lo que ofreció soporte a las acciones de crecimiento.
A pesar de la mejora, persiste la preocupación por las elevadas valoraciones de las grandes tecnológicas, cuya capitalización domina los índices y cuya corrección podría tener efectos sistémicos.


