
El Gobierno de China ha anunciado el inicio de una investigación sobre los incrementos arancelarios aplicados por México a las importaciones procedentes de países con los que no mantiene acuerdos comerciales, una medida que también afecta al gigante asiático, con tasas que oscilan entre el 10% y el 50%.
“Seguiremos de cerca los movimientos de México en relación con los aumentos arancelarios propuestos, y llevaremos a cabo una cuidadosa evaluación de cualquier medida final”, declaró un portavoz del Ministerio de Comercio chino en un comunicado oficial.
La posición de Pekín es crítica con la decisión mexicana, al considerar que cualquier incremento unilateral de aranceles, incluso si se aplica en el marco de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), “sería visto como un apaciguamiento y una concesión al acoso unilateral”. Con estas palabras, el Gobierno chino aludió a las presiones ejercidas por el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha amenazado en diversas ocasiones con imponer aranceles a productos de distintos orígenes.
En contraste con este tipo de medidas, Pekín ha instado a los países a “mejorar la comunicación y la coordinación” con el fin de salvaguardar el libre comercio y el multilateralismo, evitando que terceros resulten perjudicados como consecuencia de tensiones bilaterales.
“China y México son importantes socios económicos y comerciales, y no deseamos que la cooperación bilateral se vea afectada negativamente. Hacemos un llamamiento a México para que actúe con la máxima cautela y sopese cuidadosamente las posibles consecuencias antes de emprender cualquier acción”, añadió el portavoz ministerial.
El Ejecutivo chino ha reafirmado su oposición a cualquier iniciativa que afecte a sus intereses y ha advertido de que adoptará “las medidas necesarias” en función de la evolución de los acontecimientos, con el objetivo de proteger sus derechos e intereses legítimos.

