
El precio del petróleo ha experimentado un notable retroceso en los últimos días, tras el anuncio de un acuerdo de alto el fuego entre Israel e Irán que ha rebajado las tensiones en el Golfo Pérsico. El barril de Brent, referencia en Europa, ha caído cerca de un 6 % desde los máximos alcanzados la semana pasada, situándose en torno a los 65 dólares por barril, su nivel más bajo desde mayo.
El alivio diplomático ha reducido de forma inmediata las primas de riesgo incorporadas a los precios energéticos, en particular ante el temor de una interrupción del suministro por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del crudo global. La perspectiva de una estabilización regional ha permitido a los mercados reajustar sus expectativas de oferta y demanda.
Además, la reacción del mercado de divisas, con un dólar estadounidense debilitado frente a otras divisas, ha contribuido a moderar el coste del crudo en términos relativos. Esta evolución reduce las presiones inflacionarias globales, especialmente en economías con alto grado de dependencia energética, como la eurozona y ciertos países emergentes.
En paralelo, los datos de inventarios en Estados Unidos han mostrado un incremento superior a lo previsto, lo que refuerza la percepción de una oferta suficiente a corto plazo. La producción estadounidense de shale oil sigue operando cerca de máximos, mientras la OPEP+ ha reiterado su compromiso con la estabilidad de mercado sin anunciar recortes adicionales.
Las acciones de las principales petroleras, como Shell, ExxonMobil y Repsol, han ajustado parte de sus recientes ganancias. No obstante, los analistas del sector consideran que el entorno actual sigue siendo favorable a medio plazo, especialmente si la demanda mundial se mantiene firme durante la temporada alta de consumo en el hemisferio norte.
El descenso en los precios también tiene implicaciones en las decisiones de política monetaria. Con un menor impacto proyectado sobre los índices de precios, los bancos centrales, como la Reserva Federal o el BCE, podrían mantener sin cambios sus calendarios de tipos, sin necesidad de endurecer su postura en el corto plazo.


