El Ibex pone fin al decrecimiento

En una sesión en la que todas las miradas estaban puestas en el IPC de EE UU, el Ibex 35 se mostró incapaz de recuperar la barrera de los 8.400 puntos y cayó un 0,47%. A pesar de la debilidad sufrida en la recta final de la semana, el selectivo español avanzó un 1,44% en las últimas cinco jornadas y puso fin a cuatro semanas consecutivas a la baja, periodo durante el cual ha corregido un 8,4%. Con descensos incluidos, la Bolsa española acumula una subida del 3,55% en 2021, unos ascensos que están lejos del registrado por sus homólogos europeos y estadounidenses.

El resto de Bolsas del Viejo Continente optaron también por los recortes, pero como ocurrió en el Ibex en el balance semanal se impusieron las subidas. El Dax alemán sumó un 2,99%; el Cac francés, un 3,34%; el FTSE británico, un 2,38% y el Mib italiano, un 3%. Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones repuntó un 4,02% en la semana, ganancias que en el Nasdaq alcanzaron el 3,61%, mientras el S&P 500, que se acercó con paso firme a los máximos históricos registrados el mes pasado, subió un 3,82%.

Después de meses en el que los precios han ido poco a poco marcando nuevos máximos, los inversores parecen estar anestesiados. El repunte de la inflación alemana a cotas no vistas desde junio de 1992 (en noviembre la tasa interanual subió el 5,2%) y la estadounidense en máximos de 39 años (6,8%) pasaron de puntillas sobre la renta variable. Los índices europeos, que durante gran parte de la jornada estaban registrando descensos, mantuvieron las caídas. “La magnitud de la sorpresa fue menor que durante la primavera o después del verano”, señalan desde AXA IM. Los economistas de la firma esperan que la inflación se modere en el primer trimestre de 2022, pero que se mantenga en niveles elevados a lo largo del año, lo que justifica una normalización de la política monetaria.

Más que la evolución de los precios, lo que más está afectando a los inversores en las últimas semanas es el aumento de las restricciones por el alto índice de contagios en plena expansión de la variante ómicron. La gestora de fondos Federated Hermes considera que hay poca información concluyente, aunque los mercados se han vuelto a girar. “A corto plazo prevemos volatilidad, ya que las implicaciones de ómicron chocan con la complacencia de los inversores”, apuntan. Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Securities, destaca las con las continuas y bruscas rotaciones sectoriales, algo que obedecería en gran medida al hecho de que los inversores, especialmente los institucionales, dan el año por cerrado y están muy poco activos. “Las Bolsas están en manos de los traders, inversores que se suelen mover al ritmo que marcan las noticias”, subraya.

A diferencia de lo que cabría esperar en momentos anteriores, las rentabilidades en el mercado de deuda apenas experimentaron cambios, algunas incluso retrocedieron. Es el caso del bono español a 10 años que bajó al 0,356% mientras el alemán al mismo plazo repuntó al -0,35%. Por su parte, la deuda estadounidense a con vencimiento en 2031 se mantiene en el 1,46% mientras los bonos a dos años, los más sensibles ante a la subida de tipos cayó al 0,64%. En opinión de los expertos este comportamiento se debe a que el dato de inflación publicado no superó las expectativas del mercado. Es decir, ya había sido descontado, aunque desde Macroyield consideran que los datos conocidos refuerzan la aparente intención de la Fed de acelerar la retirada de su programa de compras de títulos. Lo que también se mantuvo sin cambios son las expectativas de subida de tipos. El mercado anticipa tres alzas a comienzos de 2023, la primera de ellas el próximo julio.

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