CaixaBank coloca 1.250 millones de deuda senior ‘non-preferred’

CaixaBank coloca 1.250 millones de deuda senior 'non-preferred'

CaixaBank ha cerrado este jueves 31 de agosto su primera emisión de deuda senior ‘non-preferred’ en bonos a cinco años y cuatro meses –enero de 2023– por importe de 1.250 millones de euros, según ha informado la entidad presidida por Jordi Gual en un comunicado.

El rendimiento de los títulos se ha situado en 95 puntos básicos por encima de ‘mid swaps’ –un tipo de interés de referencia para este tipo de emisiones–, lo que supone 15 puntos básicos menos respecto a los 110 ofrecidos en el anuncio de la emisión, de forma que el cupón se ha situado en el 1,125%.

Los bancos colocadores de esta emisión han sido CaixaBank, Citi, HSBC, Nomura y Société Générale, en una operación en la que la demanda ha superado los 3.500 millones de euros.

Además de la elevada demanda, CaixaBank ha destacado la calidad de las órdenes por parte de 200 inversores institucionales que han mostrado su interés por el crédito de la entidad.

Asimismo, CaixaBank ha remarcado la participación de inversores extranjeros, que representan el 84% de la adjudicación, y la “excelente calidad del libro” con el 89% colocado entre fondos soberanos, fondos de inversión y compañías de seguros.

La deuda senior no preferente es un nuevo tipo de deuda aprobada el pasado mes de junio por el Gobierno, para facilitar a las entidades el cumplimiento de los requerimientos mínimos de fondos propios y pasivos admisibles (MREL, según sus siglas en inglés).

A través de un Real Decreto Ley, el Gobierno concedió a los créditos ordinarios no preferentes categoría legal, en línea con lo realizado por otros Estados miembros, con los estándares regulatorios internacionales y con las propuestas que actualmente se están haciendo a nivel de la Unión Europea (UE).

Este nuevo tipo de deuda tiene un orden de prelación inferior, en caso de resolución o concurso, al resto de créditos ordinarios, pero superior a la deuda subordinada, y ha sido diseñada por los reguladores para incrementar la solvencia de los bancos y garantizar la existencia de mayores pasivos que absorban pérdidas en caso de resolución de la entidad.

Entradas Relacionadas