El Banco de España refuerza la dirección de Supervisión

El Banco de España refuerza la dirección de Supervisión

El Banco de España ha anunciado una reorganización de tres de sus direcciones generales.

La reestructuración conlleva una mejora de la coordinación entre los distintos departamentos de inspección, al tiempo que se agrupan las labores relacionadas con la regulación financiera.

Dentro de la Dirección General de Supervisión, la institución que preside Luis María Linde establece una dependencia directa de los cuatro departamentos de inspección del director general adjunto, puesto que pasa a ocupar Alberto Ríos, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF.

Además, en esta misma dirección se crea un departamento de Planificación y Análisis, que agrupa distintas funciones que, en la actualidad, se encontraban atribuidas a diferentes departamentos u otras áreas de esa dirección general.

Esta reorganización, aprobada por la Comisión Ejecutiva del Banco de España, afecta a la Dirección General de Estabilidad Financiera y Regulación, que pasa a denominarse Dirección General de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución.

Este cambio de denominación se explica porque ahora esta dirección agrupan las funciones relacionadas con la regulación financiera y con la participación de la institución en organismos internacionales relevantes en esta materia.

Finalmente, la Dirección General Adjunta de Asuntos Internacionales, con su actual estructura y funciones, pasa a quedar adscrita a la Dirección General de Economía y Estadística, que mantiene su denominación, y que ya cuenta con la Dirección General Adjunta de Economía e Investigación y con el Departamento de Estadística, explica el Banco de España en un comunicado.

La semana pasada, Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, ha anunciado que el organismo supervisor va a elevar la vigilancia sobre la banca, dado que la recuperación de la confianza, “el principal activo y más frágil de las entidades”, es uno de grandes “desafíos del sector”.

“La crisis ha dejado un poso de desconfianza en el público en general sobre las entidades bancarias. Por un lado, algunas estrategias seguidas por determinadas entidades han podido desplazar a los clientes del rol central que tradicionalmente habían tenido. Estoy pensando, por ejemplo, en los esquemas de incentivos basados, quizás en exceso, en el crecimiento del negocio más que en la fidelización de clientes. Por otro, la falta de buenas prácticas en la comercialización de productos y servicios no ha sido ajena a ese deterioro de la confianza”, ha indicado el subgobernador del Banco de España.

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